mpr21 Redacción 23/09/26
En la propaganda de guerra los que no están alineados con los proyectos belicistas de los gobiernos europeos son agentes rusos. El Corriere della Sera no vacila en calificarlos de “quinta columna”. Quieren dar la impresión de que Putin es imprescindible para mover los hilos de cualquier movilización en Europa porque, según los intoxicadores, no hay suficientes motivos para salir a la calle.

Hace unos meses el periódico italiano Corriere della Sera afirmaba que “la guerra se gana primero en el frente interno”, es decir, castigando a quienes dentro de su propio país se oponen a ella, defienden la paz y luchan contra el rearme.
El lunes, otro editorial del mismo periódico casi repite el titular: “La guerra híbrida está entre nosotros”. El día anterior el encabezamiento insistía sin fatigarse: “La guerra híbrida de Putin”.
La expresión que han puesto de moda en Europa debe ser eso exactamente. No hay tanques corriendo por el campo, ni ruido de obuses, ni trincheras, pero la represión política avanza cada día, creado enemigos, espías y saboteadores a sueldo de Moscú. Sin callar la boca a los disidentes más cercanos es difícil embarcarse en expediciones lejanas contra terceros países.
Por su parte, los medios de intoxicación se han lazado definitivamente a la propaganda de guerra. Da mucho juego a los charlatanes, los tertulianos, los “expertos” y los generales retirados que se aburren lejos del cuartel.
Los que no están alineados con los proyectos belicistas de los gobiernos europeos son agentes rusos. El Corriere della Sera no vacila en calificarlos de “quinta columna”. En su guerra contra Europa, el Kremlin los necesita.
Parece que Putin es imprescindible para mover los hilos de cualquier movilización en Europa porque, según los intoxicadores, no hay suficientes motivos para salir a la calle. Su poderoso influjo se puede rastrear incluso en la avalancha de Ceuta, dice Pedro Sánchez.
Los intoxicadores están temblando porque el posicionamiento sobre la guerra podría marcar la diferencia en los resultados de las próximas elecciones en varios países europeos, como Italia sin ir más lejos. Los que se oponen a financiar a Ucrania y su guerra suben en los sondeos. Los gobiernos, como el alemán, están cada vez más aislados y desacreditados. Por eso una de las expresiones más extendidas es la de “inestabilidad política”.
En Europa el detonante más importante de la crisis política no está fuera, en Rusia, sino dentro. La política belicista no cuenta con ningún apoyo popular. Los gobiernos están cada vez más alejados de la población y, como en Londres, caen uno detrás de otro.