Delia Zamudio, la mujer negra que rompió el techo sindical del Perú

14 de julio de 202

«Después de muchos años de lucha, yo he sido la primera mujer sindicalista que en los años 70 llegó a la secretaría general de la CGTP.» Con esta frase se presentaba Delia Zamudio, y en ella cabe casi toda su biografía.

Nació en Chincha el 20 de junio de 1943. Desde muy niña acompañó a su madre en el trabajo, y aprendió a leer y escribir a los 12 años, ya que su acceso a la educación llegó tarde y con esfuerzo. Fue a la escuela nocturna después de sus jornadas como empleada doméstica, un patrón que millones de mujeres racializadas en Latinoamérica reconocerán de inmediato en sus propias madres y abuelas.

Poco después empezó a trabajar en una fábrica. Ahí se involucró en el sindicato, donde luchó contra el acoso sexual laboral y por los derechos de las madres trabajadoras. Su compromiso político tuvo un costo directo, la expulsó de su propio puesto, y desde ese momento Zamudio dedicó el resto de su vida a la defensa de las trabajadoras.

En 1970 se convirtió en representante de la Federación de Laboratorios, Farmacias y Afiliados y comenzó a participar como delegada en convenciones sindicales. Fue una crítica abierta del régimen militar de Juan Velasco Alvarado, y en 1974 asistió a la Convención de Comunidades Industriales para protestar contra el gobierno. Al hacerse militante del Partido Obrero Revolucionario, en 1975 fue elegida secretaria general de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), un hecho sin precedentes, la primera vez que una mujer y una persona afroperuana dirigía una organización sindical en el país. En 1977 el sindicato protagonizó el paro nacional del 19 de julio, y Zamudio estuvo entre las personas involucradas.

Su activismo se extendió mucho más allá de la fábrica y del sindicato. Asistió a las Conferencias Feministas Latinoamericanas de Brasil y México en 1986, y a la Quinta Conferencia Feminista Argentina de Buenos Aires en 1990. Prefería trabajar en organizaciones de base, alejada de la actitud paternalista de las ONG de mujeres más formales, y centró su labor en la capacitación y protección de las mujeres de clase trabajadora. Con la Comisión de la Mujer Peruana (COMUP) evaluó los problemas que enfrentaban las mujeres en la fuerza laboral, entre ellos los derechos de maternidad y el acoso sexual, temas que tardarían décadas en convertirse en ley, la de maternidad y adopción en 1999, la de acoso sexual en 2004.

A mediados de los años 90, con la economía peruana en crisis, Zamudio volvió a perder su trabajo y sostuvo a su familia con una pequeña tienda instalada en su casa. Fue en ese momento cuando escribió Piel de mujerun testimonio de vida publicado en 1995 por la organización FOVIDA donde relató cómo fue crecer pobre y negra con oportunidades limitadas, y cómo el activismo y el trabajo comunitario la ayudaron a superar los abusos físicos y emocionales, el racismo y la discriminación. El libro se convirtió, con los años, en material de estudio académico, incluida una lectura comparativa con Diário de Bitita de Carolina Maria de Jesús sobre violencia y exclusión.

Fundó también la Casa de Refugio San Juan de Lurigancho, un albergue para mujeres y niños que huían de la violencia doméstica en su barrio, y siguió defendiendo a la población afroperuana desde la Oficina de Trabajo Afroperuano del Ministerio de la Mujer. En 2014, en el Día Internacional de la Mujer, el Ministerio de Cultura del Perú la reconoció con el Premio a la Personalidad Meritoria de la Cultura por su trabajo en defensa de los derechos humanos.

Delia Zamudio murió el 28 de septiembre de 2024, a los 81 años, dejando una vida entera de lucha sindical y de defensa constante de los derechos de las mujeres, en la familia, en el sindicato, en el barrio, en la vida política. Su nombre se suma a la genealogía de referentes negras que construyeron desde el Perú un lugar propio para la negritud latinoamericana, como Victoria Santa Cruz. Y también a una tradición sindical negra continental que hoy sigue viva en figuras como María Roa Borja en Colombia, décadas después, en otro sindicato y otro país, con la mismas luchas de fondo.

Redacción Afroféminas