MPR21 Redacción 22/08/26

El miércoles la fiscalía alemana anunció la detención en Croacia de un ucraniano que participó en el sabotaje del gasoducto NordStream en septiembre de 2022. Identificado como Vladimir Zhuravlev, era buzo profesional y participó en la colocación de explosivos durante operaciones submarinas llevadas a cabo con varios cómplices.
La detención tuvo lugar en la región de Pula, tras la emisión de una orden europea de detención cuando participaba en el rodaje de un documental sobre el propio sabotaje.
El ucraniano ya estaba siendo investigado y no es el primer ucraniano detenido en este caso. Otro sospechoso, Serguey Kuznetsov, un soldado ucraniano, fue detenido en Italia en agosto de 2025 antes de ser extraditado a Alemania. Alemania le acusa de participar en el atentado contra el gasoducto, donde la fiscalía lo ha calificado como un “crimen de guerra”.
Ya había sido detenido en Polonia en virtud de una orden europea de detención. Finalmente fue puesto en libertad en octubre después de que los tribunales polacos rechazaran la petición alemana. La complicidad de los países europeos ha sido imprescindible para tapar las responsabilidades de la OTAN en los atentados terroristas.
La investigación sigue siendo particularmente delicada desde el punto de vista diplomático. Ucrania niega haber organizado el sabotaje, aunque sus dirigentes han considerado previamente cualquier ataque contra la infraestructura rusa como una amenaza para Moscú.
Tras su extradición desde Croacia, Zhuravlev comparecerá ante un juez del Tribunal Federal de Justicia de Karlsruhe, quien examinará, entre otros cargos, las acusaciones en su contra.
Junto a Zhuravlev el periódico alemán Tagesschau ha nombrado a otras dos personas como sospechosas. Se trata de la pareja casada Svitlana y Yevhen U., que dirigen una escuela de buceo en Ucrania y para quienes Zhuravlov trabajó como instructor.
En una entrevista Uspenska confirmó que era buzo, pero que no participó en el sabotaje de 2022. Huyó de su país de origen después de la invasión rusa y vivió con sus hijos en Austria y Bulgaria, entre otros. Uspenska está ahora en Polonia. Su marido Yevhen es un soldado en las filas del ejército ucraniano.
El sabotaje, cuyo objetivo era reducir los ingresos de Rusia por la venta de gas, en cambio los ha aumentado y ha creado una crisis energética en Europa, exacerbada por el bloqueo del Estrecho de Ormuz. En España las importaciones de gas ruso han aumentado en un 45 por ciento.