Con la mayor discreción, el presidente de Francia alinea su política exterior tras de los anglosajones. Ese es el precio que había que pagar para obtener el mando compartido de la OTAN en la era posterior a la retirada estadounidense de Europa. A cambio, Emmanuel Macron ha decidido, él solo, implicar las fuerzas armadas francesas en una guerra de religión contra los yemenitas.
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Francia está viviendo un particular momento de hipocresía y engaño. Por un lado, la prensa francesa anima la población a aplaudir al papa León XIV, que realiza una visita pastoral en el país. Pero esa misma prensa oculta por todos los medios la implicación de las fuerzas armadas de Francia en conflictos espantosos, una participación que traiciona los ideales nacionales de los franceses.
• El 13 de julio de 2026, Francia y Reino Unido organizaron en París la 16ª reunión de la “coalición de voluntarios” para la defensa de Ucrania. Se trataba de reorganizar la defensa de la Unión Europea y, de paso, la de Ucrania. Daba la impresión de que los participantes estaban poniéndose de acuerdo sobre cómo adaptar la OTAN a la retirada estadounidense de Europa y que su implicación en Ucrania consistiría sólo en entrenarse para que sus fuerzas pudiesen actuar juntas [1].
A nadie parecía extrañarle que la guerra en Ucrania se describiera como un simple ejercicio militar, en condiciones reales y con sus cientos de miles de muertos. De la misma manera, nadie cuestionaba que la reorganización de la OTAN estuviese encabezada por Reino Unido y Francia, como si fuese evidente que ese dúo tenía que asumir el papel de líder.
• El 24 y el 25 de agosto de 2026, el presidente francés Emmanuel Macron recibió en el palacio del Eliseo al heredero del trono saudita y primer ministro, el príncipe Mohamed ben Salman, en ocasión de la 3ª Copa del Mundo de deporte electrónico. La prensa mencionó únicamente la creación de 3 parques temáticos, pasando por alto el aspecto más importante de la visita.
El hecho es que Francia y Arabia Saudita profundizaron su asociación estratégica. En un comunicado común, ambos países «reafirmaron su apoyo al Consejo Presidencial de Yemen y a los esfuerzos de las Naciones Unidas por alcanzar una solución inclusiva y global de la crisis, condenaron los ataques perpetrados por los hutis contra infraestructuras civiles e instalaciones vitales del Reino, así como sus ataques contra barcos. Afirmaron su determinación en cuanto a preservar la libertad de navegación. También subrayaron que las provocaciones de los hutis agravan los sufrimientos del pueblo yeenita. La parte francesa reafirmó su solidaridad y su apoyo total al Reino de Arabia Saudita y subrayó su rechazo de todo ataque contra el territorio del Reino» [2].
Dicho sea de paso, los “hutis” que Arabia Saudita y Francia mencionan en su comunicado son los miembros del movimiento yemenita Ansar Allah. La denominación “hutis” o “hutistas”, en referencia al apellido de su fundador, Hussein Badreddine al-Huthi, y de su hermano y actual líder, Abdul-Malik al-Huthi, tiene un carácter peyorativo. Pero el movimiento Ansar Allah nunca ha promovido la obediencia a un clan sino que se basa en el pensamiento zaidita. Utilizar un término peyorativo para designar una de las partes en conflicto no es precisamente la mejor manera de avanzar hacia la comprensión mutua y la paz.
• El 18 de septiembre de 2026, el presidente Emmanuel Macron reunió, en el palacio del Eliseo, a los jefes de los partidos políticos representados en el parlamento de Francia, en presencia de los directores de la Dirección General de la Seguridad Interior (DGSI), la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE), la Dirección de Inteligencia Militar (DRM, siglas en francés), la Dirección General de Energía y Clima (DGEC) y del Secretariado Nacional de Defensa y Seguridad Nacional (SGDSN), igualmente convocados por el presidente.
Según el comunicado publicado después del encuentro, el presidente Macron denunció «la intensificación de las amenazas híbridas rusas» y reafirmó «el apoyo de Francia a Ucrania y su política de sanciones contra Rusia». Después dijo que estaba haciendo todo lo posible por «facilitar la reapertura pacífica del estrecho de Ormuz y garantizar la seguridad del suministro energético» [3].
En el subsiguiente encuentro con la prensa, el presidente Macron repitió, no sus análisis sino sus lecturas absurdas de los acontecimientos. Volvió a calificar la operación militar especial rusa en el Donbass de «guerra de agresión», a pesar de que con ella Rusia aplica las instrucciones incluidas en la resolución 2202 del Consejo de Seguridad de la ONU [4]. Nadie fue capaz de precisarle que si se tratara de una “guerra de agresión” rusa, eso significaría que Francia agredió a Ruanda cuando intervino en ese país africano para poner fin al genocidio contra los tutsis, en 1994.
El presidente Macron repitió también que Rusia multiplica los «ataques híbridos» contra los países miembros de la Unión Europea. Pero la opinión pública no ve la diferencia entre los sabotajes contra las fábricas de armas de esos países, que de hecho participan la guerra actual, y los supuestos “ataques” de “drones rusos” contra aviones ucranianos en aeropuertos de la UE. Si bien Moscú se abstiene de comentar sus acciones secretas contra las fábricas de armas en los países de la UE, sus voceros señalan constantemente los “ataques de drones” como operaciones false flag [5]. Se trata de un elemento importante ya que Rusia no tendría derecho a atacar los aeropuertos europeos, pero sí está en todo su derecho de destruir el armamento que la Unión Europea entrega al régimen de Kiev, actualmente ilegítimo dado el hecho que el mandato presidencial de Volodimir Zelenski expiró hace más de 2 años.
Al abordar la situación en el Medio Oriente, el presidente Macron recordó que la guerra contra Irán fue iniciada por Israel y Estados Unidos, sin la participación de Francia. Esa hábil presentación de la cuestión, pasa por alto el hecho que Francia maniobró constantemente en la ONU para acusar a Irán de no haber respetado los términos del acuerdo 5+1 y de tratar de fabricar una bomba atómica [6], llegando incluso a sobornar funcionarios internacionales de la ONU [7]. Por otra parte, las fuerzas armadas de Francia entrenaron francotiradores kurdos en Irak para que estos sembraran el caos en Irán durante las protestas populares posteriores a la quiebra del banco iraní Ayandeh [8]. En otras palabras, Francia no ha participado directamente en la guerra contra Irán… pero hizo todo lo posible por provocarla.
• El 22 de septiembre, el presidente Macron escribía en su cuenta de X:
«En cuanto llegué a Nueva York, me reuní con el presidente Donald Trump.
Hemos decidido actuar juntos para disminuir las tensiones sobre los mercados de la energía, protegiendo las infraestructuras críticas en Medio Oriente y la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz.
También nos esforzaremos en común por lograr una moratoria sobre los ataques contra las infraestructuras energéticas y contra las infraestructuras civiles ucranianas. Las poblaciones civiles necesitan protección y debemos emprender lo más rápidamente posible una negociación seria sobre las condiciones de la paz entre Rusia y Ucrania.» [9]
Contrariamente a lo que el presidente Macron da a entender en ese texto, quien inició esos bombardeos no fue Rusia sino el régimen ucraniano que él apoya. Lo que sucede es que Kiev ataca con drones las refinerías y los depósitos de combustible de Rusia y la parte rusa responde atacando las estaciones ucranianas de distribución de combustible con misiles de precisión. En definitiva, Kiev sale perdiendo en ese intercambio, en primer lugar porque sus ataques carecen de precisión, y porque el territorio de Rusia es mucho más vasto. Pero las víctimas no son sólo rusas y ucranianas porque esas acciones bélicas afectan la disponibilidad de crudo en el mercado mundial, lo cual se traduce en el alza mundial de los precios. En todo caso, sería estúpido, para ambas partes, privarse de los medios de ganar la guerra.
• El 24 de septiembre, el presidente Macron recibió dos periodistas, seleccionados por él, y les dio una larga entrevista [10]. Una de los dos periodistas era Caroline Roux, de la televisión France2, la esposa de Laurent Solly, quien, después de haber sido jefe del equipo de trabajo del ex presidente Nicolas Sarkozy, fue el segundo personaje en la jerarquía del canal de televisión TF1 y es actualmente el director de Facebook-France. El otro periodista seleccionado por Macron era Gilles Bouleau, el presentador del noticiario de las 8 pm de TF1. Durante toda la entrevista, la señora Caroline Roux se dedicó a desviar la atención de los televidentes, sin que el otro miembro del tándem se atreviera a interrogar al presidente sobre los asuntos verdaderamente importantes.
El presidente Macron dijo por enésima vez todo lo malo que piensa de la “agresión rusa” y repitió como una cotorra el discurso que el primer ministro británico Andy Burnham había pronunciado en la ONU [11]. Sólo después de todo eso, Macron informó a sus electores que estaba enviando tropas francesas a Arabia Saudita para garantizar la seguridad del puerto de Yanbu, terminal del oleoducto saudita Este-Oeste, también conocido como Petroline. Según Macron, eso permitirá exportar el crudo saudita sin tener que pasar el estrecho de Ormuz.
• Horas antes de estas declaraciones del presidente francés, el doctor Saleh ben Fawzan ben Abdullah Al-Fawzan, Gran Muftí de Arabia Saudita y por consiguiente empleado del príncipe Mohamed ben Salman, había dirigido a los soldados del Reino un mensaje, plagado de citaciones del Corán, exhortándolos a sacrificarse para eliminar a «los hutis, una banda maléfica, una intriga de los enemigos [o sea, de los iraníes], que se basa en la corrupción de la fe» [12].
Esto no es algo que pueda pasarse por alto. La secta wahabita (reinante en Arabia Saudita) afirma que los zaiditas (Ansar Allah) no son verdaderos musulmanes. Recientemente, ya había acusado a los hutis de haber bombardeado una mezquita y, después, de haber atacado los lugares sagrados de La Meca, alegaciones que el líder del movimiento Ansar Allah, Abdul-Malik al-Huthi, desmintió detalladamente en una larga alocución televisiva transmitida el 17 de septiembre [13].
Bajo la presión del presidente Donald Trump, Arabia Saudita retiró su apoyo a los yihadistas el 21 de mayo de 2017 [14]. Posteriormente, bajo los auspicios de China, Arabia Saudita puso fin a su guerra religiosa contra Irán, mediante el compromiso de Pekín, que las partes firmaron el 10 de marzo de 2023 [15].
Pero Donald Trump ya no defiende la paz como en su primer mandato presidencial, cuando usaba como referente al presidente estadounidense Andrew Jackson (1829-1837). Al contrario, desde el caso Epstein, el presidente Trump ha optado perimitir por la continuación de la política tradicional del Estado Profundo estadounidense, reactualizada por el subsecretario de la Guerra Elbridge Colby. Fue así como Trump tomó la iniciativa de desatar la guerra contra Irán, mientras deja libre curso a la agravación del conflicto en Ucrania.
En ese lodazal está metiéndose Francia bajo la guía del presidente Macron. Los soldados franceses irán a morir en la península Arábiga… en una nueva guerra de religión. Los zaiditas de Yemen no son chiitas duodecimanos como los iraníes sino que, en función de su propia historia, han desarrollado su propia visión de la religión musulmana con una mezcla de ritos hindúes. Eso permite a Riad no asociarlos con una violación de la paz religiosa firmada con Teherán… pero el Gran Muftí de Arabia Saudita sí vincula claramente a los zaiditas de Ansar Allah con los chiitas duodecimanos iraníes, mientras que el príncipe heredero saudita relaciona a los “hutis” con Irán.
A pesar de lo que la prensa francesa y los medios occidentales dicen, la guerra en Yemen no tiene absolutamente nada que ver con la guerra contra Irán. De hecho, es la continuación de la reunificación de Yemen, que se inició en 1990, hasta la irrupción allí de los mercenarios de Blackwater y, posteriorment, de DynCorp [16], un ejército privado dirigido por Steve Feinberg, hoy subsecretario de la Guerra [17]. Se generalizó, en junio de 2015, con el acuerdo israelo-saudita que prevé la explotación, por Arabia Saudita, de las reservas de petróleo existentes en el vasto desierto de Rub al-Jali [18]. Ya en aquella epoca, con un estado mayor común instalado en Somalilandia, las fuerzas especiales de Francia participaban en la guerra, aunque en secreto, como reveló la publicación Disclose [19]. A partir de marzo de 2020, los británicos ocuparon la isla yemenita de Socrota, pero la coalición se dislocó y los emiratíes se retiraron.
La guerra contra Irán, por el contrario, no comenzó hasta 2026. Y, aunque Irán instrumentalizó a Ansar Allah durante los años 2000, ya no es así desde que el general iraní Qassam Soleimani preparó ese movimiento yemenita para que supiera defenderse solo, devolviéndole su libertad de acción a finales de los años 2010.
En definitiva, la Francia del filósofo humanista Michel de Montaigne (1533-1592) y del premio Nobel de la Paz Aristide Briand (1862-1932) acaba de meterse en una guerra de religión. Contrariamente a todo lo que afirma el presidente Emmanuel Macron, eso no traerá paz sino que agravará la guerra, no garantizará la seguridad del oleoducto saudita Petroline sino que provocará un nuevo estallido de los precios del petróleo.
Y de paso, Francia, que alguna vez fue independiente, se alinea detrás de los anglosajones.
[1] «Sommet de la Coalition des Volontaires à Paris», Palacio del Elíseo, 13 de julio de 2026.
[2] «Déclaration commune de la France et de l’Arabie saoudite à l’occasion de la visite de Son Altesse Royale le Prince Mohammed ben Salmane ben Abdelaziz Al Saoud, Prince héritier et Premier ministre du Royaume d’Arabie saoudite, en République française», Palacio del Elíseo, 25 de agosto de 2026.
[3] «Situation internationale: réunion avec les chefs des partis», Palacio del Elíseo, 18 de septiembre de 2026.
[4] «Résolution 2202 du Conseil de sécurité» o S/RES/2202 (2015), adoptada el 17 de febrero de 2015.
[5] Las operaciones denominadas false-flag o de “bandera falsa”, son operaciones encubiertas montadas con el fin premeditado de atribuirlas al adversario. Nota de Red Voltaire.
[6] «¿Cuál es el rejuego de Alemania, Francia y Reino Unido en la ONU y en el OIEA?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 11 de noviembre de 2025.
[7] «ONU: La Secretaría General restablece sanciones contra Irán», ONU (Oficina del Secretario General), Red Voltaire, 27 de septiembre de 2025.
[8] «Revelaciones sobre la preparación de la guerra contra Irán», Red Voltaire, 18 de abril de 2026.
[9] «@EmmanuelMacron», Emmanuel Macron, X, 22 de septiembre de 2026.
[10] «Interview du Président de la République sur TF1 et France 2», Palacio del Elíseo, 24 de septiembre de 2026.
[11] “PM speech at UNGA, 10 Downing Street, 23 de septiembre de 2026
[12] «عام / مفتي عام المملكة يوجه بيانًا للمرابطين ولقوات التحالف», Saudi Press Agency, 24 de septiembre de 2026.
[13] “Speech by Leader of the Revolution Sayyed Abdulmalik Al-Houthi on Latest Developments”, Masirah TV, 18 de septiembre de 2026.
[14] “Donald Trump’s Speech to the Arab Islamic American Summit”, Donald Trump, Voltaire Network, 21 de mayo de 2017.
[15] «El Medio Oriente se libera de Occidente», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 14 de marzo de 2023.
[16] «Los mercenarios de DynCorp sustituyen a los de Academi en Yemen», Red Voltaire, 17 de marzo de 2016.
[17] «La teología del Pentágono: el secretario “evangélico sionista” Hegseth y el subsecretario especulador jázaro Feinberg», por Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada (México), Red Voltaire, 12 de septiembre de 2026.
[18] «Exclusivo: Los planes secretos de Israel y Arabia Saudita», por Thierry Meyssan, Le Jeune Indépendant (Argelia), Red Voltaire, 22 de junio de 2015.
[19] «Made in France», Disclose, 15 de abril de 2019.

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