Comercialización de servicios médicos y sanitarios en EEUU y países de similar desarrollo ecónomico

Novedades Vicenç Navarro                                                                                  06/01/2026

Hoy el blog de Vicenç Navarro presenta información traducida al castellano  relacionada con una reciente conferencia internacional realizada en la Universidad Johns Hopkins en los Estados Unidos el pasado 21 de abril de 2026, sobre este tema de tan gran relevancia e interés público, y que ha tenido gran impacto en Estados Unidos.

Para su mayor comprensión, a continuación les ofrecemos un texto en castellano, traducido del original en inglés. Igualmente podrán encontrar abajo de este texto, links para el sitio web (en inglés) creado luego de la conferencia, así como otros links  con un video (registro) de la totalidad del evento,  además de otro link con un resumen escrito del mismo (también en inglés).

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Uno de los mayores problemas económicos, sociales y políticos que están alcanzando dimensiones altamente preocupantes es la carestía de los servicios de atención médica y sanitaria, que obstaculiza e incluso impide el acceso de la población a tales servicios. En realidad, en muchos países de alto desarrollo económico, la carestía de tales servicios ha generado un crecimiento muy notable de la población que no puede pagar sus servicios, siendo ello uno de los motivos de mayor insatisfacción ciudadana. En Estados Unidos, país donde este problema está más extendido, se han generado grandes movimientos de protesta exigiendo a las instituciones políticas cambios muy sustanciales en el sistema de financiación y gestión de tales servicios, cambios mucho más radicales y profundos que los considerados por los gobiernos federales, tanto por la Presidencia como por el Congreso de los EE. EE., creándose una enorme disatisfacción, causa de la enorme  crisis política del país.

Es en este escenario en el cual se organizó una conferencia internacional con expertos pertenecientes a instituciones académicas y centros científicos de gran reconocimiento en varios países, para analizar las causas de la creciente falta de asequibilidad (affordability en inglés) de los servicios médicos y sus consecuencias. Se examinó primero la enorme crisis sanitaria de los Estados Unidos, uno de los pocos países de la OCDE que no tiene cobertura sanitaria universal,  comparándola con países como Canadá, Holanda y Gran Bretaña, en cuanto a sus sistemas de financiación y gestión de sus servicios sanitarios. Todos ellos, de cobertura universal, son mucho más eficientes y populares tanto entre la población como entre los usuarios, alcanzando mejores resultados de salud. La conferencia analizó también las evoluciones en estos sistemas, con la preocupante aparición y expansión de la comercialización de sus sistemas a cargo de grandes empresas y corporaciones  privadas  que siguen una lógica casi idéntica a la que ocurre en la sanidad estadounidense.

CONTEXTO DE LA CONFERENCIA:

La conferencia internacional fue organizada conjuntamente por el Departamento de Política y Gestión de la Salud y el Instituto de Políticas de Salud y Sociales de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, uno de los centros académicos de mayor prestigio en el  tema sanitario y de gestión de salud pública en los Estados Unidos, y por el Centro de Investigación Económica y Política de Washington D.C.

En esta conferencia, un grupo de expertos internacionales de distintos centros de investigación académica a los lados del Atlántico Norte, analizaron el impacto de la comercialización de los servicios médicos, muy extendida en los EEUU, pero también expandiéndose en otros países de nivel económico similar, con el consiguiente incremento de sus precios por encima de la capacidad adquisitiva de la población para poder pagarlos. La situación paradójica de Estados Unidos es que es este el país que más gasta fondos públicos en sanidad y que tiene a la vez el mayor porcentaje de su población sin acceso a los servicios sanitarios debido a su carestía, datos bien documentados en la conferencia.

La conferencia analizó el porqué de esta situación, que es extrema en los Estados Unidos, pero que se está extendiendo en otros países considerados democráticos con un nivel de desarrollo económico semejante. Se comparó la situación en los Estados Unidos con la de Canadá, Holanda y la Gran Bretaña, mostrando que tales países, que tienen acceso universal a servicios sanitarios por parte de su ciudadanía y residentes, tienen un menor gasto público sanitario, y mucha mayor satisfacción por parte de los usuarios y profesionales del sector  y mejores indicadores de salud. Los analistas procedentes de estos países indicaron, sin embargo, que esta situación se encuentra  afectada y amenazada también por la comercialización de los servicios sanitarios que se está también expandiendo en sus países.

TEMAS CLAVES TRATADOS EN LA CONFERENCIA:

En sus palabras de apertura, Vicente Navarro, MD, DrPH, DMSA, Profesor Emérito del Departamento de Política y Gestión de la Escuela de Salud Pública Bloomberg y del Instituto de Política Sanitaria y Social de la Universidad Johns Hopkins, así como organizador/fundador de la conferencia, planteó el desafío central: Estados Unidos gasta más en atención sanitaria que cualquier democracia comparable, pero sigue siendo la única sin cobertura universal, y con mayores problemas de accesso a los servicios sanitarios y de  capacidad adquisitiva de la población para poder pagarlos, una paradoja que atribuyó a la creciente comercialización del sistema de atención médica y a su desproporcionada influencia sobre las instituciones políticas del país. Navarro instó a los asistentes a mirar más allá de los EE. UU. y aprender de otros países con nivel económico similar tales como lo son los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la mayoría de los cuales han logrado mayor asequibilidad con menores gastos y niveles más altos de satisfacción pública. Y también, por cierto, un mayor nivel de salud pública.

El primer panel, moderado por Mariana Socal, MD, PhD, MPP, MSc, Profesora Asociada de Política y Gestión de la Salud en la Escuela Bloomberg, examinó la profundidad de la crisis. Entre los principales hallazgos de este panel se incluyeron:

  • Steffie Woolhandler, MD, MPH, FACP, y David Himmelstein, MD, FACP, distinguidos profesores de salud pública en el Hunter College de la City University of New York y también docentes de la Universidad de Harvard, presentaron evidencia de que, a pesar de gastar aproximadamente un 60 % más per cápita que países comparables de la OCDE, EE. UU. tiene la menor esperanza de vida entre las democracias más ricas—alrededor de 3,7 años por debajo del promedio internacional—junto con las tasas más altas de mortalidad materna e infantil. Woolhandler y Himmelstein cofundaron Physicians for a National Health Program, una organización sin fines de lucro que aboga por un sistema nacional de salud de pagador único, financiado públicamente y sin ánimo de lucro, que cubra completamente la atención médica de todos los estadounidenses.
  • Se estima que 35.000 estadounidenses mueren anualmente por falta de seguro, y en un período de cuatro años más de uno de cada cuatro estadounidenses enfrenta costos médicos inasequibles. La mayoría de las quiebras personales en EE. UU. están impulsadas al menos en parte por facturas médicas, incluso entre quienes tenían seguro de salud cuando enfermaron.
  • Eileen Appelbaum, PhD, codirectora del CEPR y coautora de “Private Equity at Work: When Wall Street Manages Main Street”, documentó cómo el capital privado ha acelerado la crisis. Desde 2000, estas firmas han adquirido más de 15.000 organizaciones sanitarias por un valor de 1,5 billones de dólares. En su búsqueda de beneficios, han endeudado a hospitales, vendido bienes inmuebles para obtener ganancias y han dejado que instituciones como Steward Health Care y Prospect Medical colapsaran en bancarrota en 2024 y 2025, privando a comunidades enteras de servicios críticos.

El segundo panel, moderado por Gerard Anderson, PhD, profesor de Política y Gestión de la Salud en la Escuela Bloomberg de Hopkins, se basó en la experiencia internacional para explorar cómo otros países democráticos con niveles similares de desarrollo económico han logrado atención universal con menores costos y mayor satisfacción tanto de pacientes como de proveedores en comparación con los EE. UU.

  • Melanie Bechard, MD, MPH, médica de emergencias pediátricas en el Children’s Hospital of Eastern Ontario, profesora asistente en la Universidad de Ottawa y presidenta de Canadian Doctors for Medicare, describió cómo la Ley Canadiense de Salud de 1984, aprobada por unanimidad entre los distintos partidos, estableció un sistema universal administrado públicamente en el que está legalmente prohibido cobrar a los pacientes por servicios cubiertos, manteniendo en gran medida a raya a las fuerzas con fines de lucro.
  • Patrick Jeurissen, PhD, MPA, profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Radboud y asesor científico del Ministerio de Salud de los Países Bajos, ofreció una advertencia: los Países Bajos, donde la ley exige que la atención sanitaria sea privada sin fines de lucro, están viendo crecer clínicas quirúrgicas ambulatorias con fines de lucro a un ritmo anual del 7,5 %, una trayectoria que, según advirtió, refleja las señales de alerta tempranas que experimentó EE. UU. en la década de 1980.
  • David Rowland, director del Centre for Health and Public Interest en Londres e investigador asociado del University College London, explicó cómo el Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido proporciona atención integral gratuita en el punto de uso por aproximadamente 127 dólares por persona al mes. Este servicio se basa en el principio legal, consagrado en la legislación desde 1948, de que la atención sanitaria es un derecho, no una mercancía.

Al clausurar la conferencia, Vicente Navarro, MD, DrPH, de la Escuela Bloomberg, señaló los obstáculos estructurales que se interponen entre el sistema actual y una reforma significativa—entre ellos, el hecho de que el 86 % de los miembros actuales del Congreso de los EE. UU. han aceptado donaciones corporativas del lobby de la industria sanitaria. Los panelistas pidieron la desmercantilización de la atención médica, la financiación pública de la infraestructura sanitaria sin fines de lucro y la eliminación de la financiación privada de campañas electorales, instando a académicos, clínicos y organizadores comunitarios por igual a construir el movimiento social necesario para traducir la amplia demanda popular de un sistema de salud universal en un cambio político duradero.

PRINCIPALES CONCLUSIONES

  • La crisis de asequibilidad es estructural: Estados Unidos gasta más en atención médica, incluso más fondos públicos per cápita que cualquier país comparable, y sin embargo tiene la mayor proporción de población incapaz de acceder o pagar la atención. Esto no es una paradoja; es el resultado previsible de un sistema sanitario organizado en torno a la extracción de beneficios en lugar de la atención al paciente.
  • La comercialización es el principal motor: la creciente comercialización del sistema de salud estadounidense desde la década de 1980 —desde aseguradoras hasta hospitales y consultas médicas— ha desviado sistemáticamente los recursos de la prestación de servicios hacia los rendimientos para inversionistas, los costos administrativos y la consolidación del mercado.
  • Los modelos internacionales ofrecen evidencia clara: Canadá, los Países Bajos y el Reino Unido logran una cobertura universal o casi universal, mayor satisfacción pública y mejor control de costos que Estados Unidos, a través de distintos modelos de financiación y prestación. Lo que comparten es un compromiso político con la atención sanitaria como un derecho, no como una mercancía. Esta situación, sin embargo, se encuentra amenazada con una creciente comercialización de los servicios sanitarios del país, como consecuencia de la creciente influencia de las grandes corporaciones sanitarias o corporaciones financieras sobre las instituciones políticas, lo cual está creando una crisis de legitimidad  de tales instituciones.
  • La reforma requiere voluntad política: los mecanismos legales, regulatorios y de política pública para la reforma existen. La limitación principal no es técnica, sino política: la concentración de la influencia de tales corporaciones sobre los procesos electorales y legislativos bloquea reformas que cuentan con el apoyo mayoritario de la población. La respuesta debe ser una movilización de tales mayorías, recuperando la vocación democrática, al menos en teoría; tales instituciones deberían promover.

Los siguientes links incluyen acceso a un sitio web con un resumen del evento, un informe completo del mismo y una grabación en video del evento en su totalidad (que está marcada con tiempos en YouTube para facilitar el acceso a las diferentes presentaciones que tuvieron lugar):

Link a sitio web de la conferencia

Link a video de la conferencia

Link a resumen escrito de la conferencia