

Por Javier Sáenz Munilla*
No está nada perdido. Pero la lucha, va a ser a muerte.
En la primera vuelta de las Presidenciales ganó el candidato ultraderechista. No se cumplieron los vaticinios de las encuestas y se difuminó el aroma de victoria clara que se respiraba en las filas de la izquierda. Incluso se había impuesto la idea de que Iván Cepeda y Aida Quilcué iban a lograr la mayoría absoluta; que no iba a hacer falta una segunda ronda.

Iván y Aida encabezaron las encuestas desde el principio. Paloma Valencia, la candidata de Uribe, estaba segunda y todos decían que ambos, Cepeda del Pacto Histórico y Valencia, del CDS, disputarían la segunda vuelta. El ultra Abelardo de la Espriella comenzó por abajo y del tercer puesto escaló en unos días al segundo y el domingo ganó. El desplome de la uribista es otra de las consecuencias de estas elecciones; una gran derrota para el expresidente Uribe, que deja de ser el referente de la derecha.
Ha habido errores en el Pacto Histórico
Iván Cepeda y Aida han desarrollado una campaña austera y muy pedagógica, sin las alharacas de un Petro, como corresponde a sus formas de ser. Con un amplio y detallado programa electoral de 43 páginas, que nadie ha leído (El programa de De la Espriella, tiene apenas 3), ha rehuido participar en los debates aunque, eso sí, han abarrotado cuanta plaza han visitado y eso ha contribuido a una euforia excesiva y a crear unas expectativas que no se han cumplido. Mientras eso sucedía, la derecha y la ultraderecha, el poder económico, metía millones y millones de pesos en una propaganda masiva en carteles, banderolas, vallas y contó además con en el apoyo descarado de los principales medios de comunicación. Y no sólo los colombianos. También desde los Estados Unidos llegó de todo, incluso congresistas trumpistas para apoyar al candidato de MAGA, De la Espriella.
La izquierda, unida en el Pacto Histórico debe analizar rápidamente sus errores y tratar de corregirlos. Pero no deprimirse porque el progresismo ha obtenido 1 millón de votos más que en 2022, cuando el presidente Gustavo Petro con ese millón menos pasó a la segunda vuelta y la ganó. Y ahora toca arremangarse y tratar de echar abajo o al menos aminorar esa fuerte corriente de antipetrismo que existe dentro y fuera de Colombia. Porque Iván Cepeda no es Petro, aunque contra él están las mismas fuerzas.

Fraude o no fraude
Gustavo Petro primero y poco después Cepeda, han dicho que no reconocen los resultados anunciados en el llamado ‘preconteo’ y que dan la victoria al candidato de extrema derecha De la Espriella. Y en realidad esos resultados, no son definitivos, por eso se llaman de ‘preconteo’; el recuento de los votos en las mismas mesas una vez cerradas las urnas. Porque esos resultados deben ser revisados ahora por notarios y en su caso por los jueces en un proceso que puede durar varias semanas. Petro y Cepeda consideran que la empresa privada encargada del recuento introdujo más de 850.000 cédulas de votación de las que estaban en el censo oficial. Hay que tener en cuenta que De la Espriella ganó a Cepeda por 700.000 votos.

Pero la polémica y el enojo de Petro con la Registraduría Nacional viene de lejos. Porque el gobierno de Petro ya acudió a la Justicia para reclamar que el equipo electrónico con el que se organizan las elecciones y se recuentan los votos fuera de propiedad pública y no de una empresa privada, como ocurría y ocurre. Y eso a pesar de que la Justicia dio la razón al gobierno, pero la Registraduría sigue sin cumplir la orden.
Un país dividido en dos
La primera vuelta ha mostrado que Colombia es un país dividido en dos y muy polarizado.
Abelardo de la Espriella logró 10,4 millones de votos; un 43,7%. Iván Cepeda, 9,7 millones, el 40,9 %. La uribista Paloma Valencia, el 6,9% y los centristas Sergio Fajardo, 4,2 % y Claudia López un 1%. Con una participación del 57,5%.
Iván Cepeda tiene que arañar ahora de los votos de Fajardo y de los de López, porque del Centro Democrático de Uribe es difícil que lo haga. Ya ha salido el expresidente a reconocer el varapalo y a apoyar a De la Espriella, como era de esperar.
El Pacto Histórico, con más de 9 millones de votos, pese al desgaste de 4 años de gobierno, se consolida como la primera fuerza política de Colombia. Mantiene su base social y es hegemónico en ciertos territorios, en aquellos donde la pobreza reina y la labor del estado apenas si arrima.
Sufre el Pacto, sin duda, ese desgaste y la dura campaña -y bien nutrida de fondos- de la oposición que ha exagerado el miedo y la inseguridad, sobre bases reales, hay que decirlo: en el fracaso de la denominada Paz Total que Petro prometía, frente a unas guerrillas y cuerpos paramilitares enfangados en los negocios sucios del narcotráfico y los tráficos de armas, oro, etc.
Tampoco han sumado votos al Pacto las tensiones en el sistema de salud, boicoteado por muchas de las Empresas Privadas que dan cobertura a cambio de fondos públicos y a la no menos polémica por las medidas para combatir el déficit fiscal. Todo ello, con la mayoría antipetrista atrincherada en el Congreso.

La izquierda se ha sentido muy débil en los tradicionales feudos conservadores, como son la Costa Caribe, los Santanderes (los departamentos de Santander y Norte de Santander) y Antioquia. Y el Pacto Histórico debe tratar de construir una mayoría social en esos territorios, aunque esa tarea no va a poder ser abordada antes de la segunda vuelta, del 21 de junio.
Algo ha dado esta primera vuelta a un Pacto que logra vencer en la capital, Bogotá, con un 41% contra el 37% De la Espriella y la debacle uribista de Paloma Valencia con sólo un 9%.
En España gana Cepeda con 54.162 votos, el 42,57% frente a De la Espriella, 51.858 votos, el 40,76%.
Iván Cepeda con Aida Quilcué por el Pacto Histórico pueden lograr más votos desde sectores sociales como los sindicalistas, verdes, indígenas, afros, feministas, víctimas, ambientalistas a los que tienen que movilizar para impedir que llegue al Palacio de Nariño un auténtico fascista que promete plomo y cárceles por todo el territorio; un seguidor de los modelos de Trump, Bukele o Milei. Tres millones de colombianos no acudieron a las urnas el domingo pasado. También ahí tienen trabajo. Para evitar que Colombia vuelva a la ciénaga de pobreza, dolor, sangre, injusticia de la que apenas comenzó a salir con el actual presidente.
⇒ Ver-descargar:
Una radiografía territorial del resultado de la PRIMERA VUELTA DE 2026.
Un análisis del Instituto de Pensamiento Progresista, clic aquí
* Periodista especializado en Internacional. Miembro del Colectivo editorial de LoQueSomos. @pepitorias
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