Nº 66
30 julio 2026

Carmen Torrecillas
Aquí estuvimos. Aquí contamos.
Hola!
Carmen al habla. Esta pequeña crónica la escribo desde la Candelaria, en Bogotá, ciudad que dejaré con tristeza en un par de días. He tenido la suerte de ser parte del equipo que ha ido en representación de Civio, junto a Eva, David y Ter, al Festival de los Premio Gabo 2026, el encuentro y galardón más importantes del periodismo en español y portugués.
Los premios se dividían en cinco categorías y nosotras teníamos el honor de ser finalistas en Cobertura con nuestra serie sobre Sanidad, policía, prisiones: la investigación que abrió los algoritmos del Estado español, que reúne nuestro trabajo más reciente sobre algoritmos en la administración pública (Veripol, TVR, Quantus Skin, Ingesa…) así como nuestra batalla judicial por la transparencia algorítmica con el caso BOSCO.
Han sido días muyyy intensos y divertidos, en una ciudad única. Si me tengo que quedar con algo de ella es, sin duda, con las personas: los rolos (bogotanos) y su enorme amabilidad, dulzura y hospitalidad. Y eso que varias personas lugareñas nos dijeron que estamos en tierra fría y que la gente acá es harto más reservada que la de tierra caliente. No sé cómo, la verdad… 😄
Mi siguiente fascinación: los cerros orientales que cruzan la ciudad de norte a sur. Un telón de fondo impresionante, con hasta los 3.600m de altitud y una flora y fauna fascinantes a tiro de piedra de la inmensa urbe. Una ciudad de unos 12 millones de personas, profundamente desigual y fragmentada, con barrios que se sienten como ciudades completamente diferentes y que apenas soy capaz de atisbar en tan pocos días.

Vistas de Bogotá desde el cerro de Monserrate, donde se aprecia el contraste entre naturaleza y ciudad
Vistas de Bogotá desde el cerro de Monserrate, en mi primer día libre tras el festival.
Y entre toda esa intensidad de cenas, charlas, gala y demás actividades, también ha habido tiempo (durante y después del festival) para la música y el baile (de salsa a perreo, pasando por tó), probar cosas riquísimas y loquísimas (ajiaco, tamales, canelazos, jugos deliciosos de mil frutas, mingaos…), mucho pateo con Ter (unos cuantos kilómetros por mercados infinitos y barrios diferentes), mucho arte (sus calles llenas de grafitis, el precioso el Museo Botero y el MAMU; os recomiendo muchísimo esto de Francis Alÿs: Juegos de niñxs 1999-2025, una de las exposiciones más emocionantes que he visto en tiempo) y mucha naturaleza (¡¡¡qué cosa más bonitas son los colibríes!!! 💜). Pero, volviendo a nuestra misión principal, os cuento algunas vivencias de estos días de Gabo 🙂
Acompañamos a Eva a presentar nuestro trabajo en el panel de finalistas Tras las huellas ocultas del poder. Fue muy bonito ver nuestra investigación compartiendo escenario con trabajos tan distintos y, al mismo tiempo, tan parecidos en su empeño por hacer visibles estructuras de poder que normalmente permanecen ocultas. Conversaron sobre el impacto, los riesgos, los tiempos y los elementos en común de los tres trabajos.

Eva participando en la Charla Tras las huellas ocultas del poder junto a otros periodistas finalistas
Eva Belmonte, junto al periodista colombiano Santiago Wills y el periodista brasileño Renan Porto, moderados por el periodista brasileño Rosental Alves.
Tras presentar nuestra investigación, llegó el turno de Autopistas de Depredación. Anatomía del tráfico de animales en la Amazonía, una ambiciosa colaboración transfronteriza entre cinco países con muchísimo trabajo de datos. Tuvieron que enviar 45 solicitudes de información a diferentes autoridades ambientales y demandar a una docena de ellas para conseguir los datos… (estos problemas de datos sonaban bastante Civio 😅). Pese a estas dificultades y las limitaciones de los datos en varios países, pudieron demostrar que entre 2010 y 2025 se habían incautado en Colombia, Brasil, Bolivia, Ecuador y Perú más de 46 millones de animales: más de una y media veces los registros que Naciones Unidas tenía contabilizados para todo el mundo. 😮
A continuación, A política da bala, de los compañeros de Metrópoles (Brasil), un reportaje sobre el aumento de la letalidad policial militar en São Paulo. A partir de reportes policiales, expedientes judiciales, informes forenses y vídeos reconstruyeron las circunstancias de las 246 víctimas mortales y demostraron que decenas estaban desarmadas o recibieron disparos por la espalda, además de revelar la existencia de un escuadrón de la muerte responsable de más del 20% de los homicidios. En un clima político brutal, donde desde el poder no solo no se esconden estas cifras sino que incluso se alienta la violencia policial, el trabajo me pareció muy valiente y totalmente necesario. Y, por si fuera poco, el trabajo de visualización (mi negociao 🤓) es buenísimo, os animo a explorarlo.
Al día siguiente, llegó el ansiado momento de la gala, en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá. Cierto es que la espera se nos hizo un poco larga, entre camerinos, entrevistas que nos fueron haciendo y los nerviosssss lógicos que teníamos encima. Finalmente, el trabajo de los compañeros brasileiros se alzó con el Premio Gabo de Cobertura. En el equipo estuvimos completamente de acuerdo en que fue un premio muy merecido, así que nos sumamos a las enhorabuenas sinceras 🙌🏻.
Y aunque no volvamos a casa con el premio, la sensación fue y es de muchísimo orgullo. Recibimos un montón de felicitaciones por nuestro trabajo sobre algoritmos a lo largo de estos días. Muchas personas se acercaron para preguntarnos por el caso BOSCO, para hablarnos con admiración de nuestra pieza sobre sanidad de Quantus Skin, para preguntarnos por Veripol con incredulidad. Aunque nuestro trabajo tiene un ángulo local, fue una alegría comprobar cómo resonaba entre tantos periodistas al otro lado del Atlántico. Y que estar ahí, en unos premios tan prestigiosos, entre los 15 finalistas de 1.915 postulaciones procedentes de 20 países iberoamericanos, no es poca cosa.

La orgullosa representación de Civio en la gala de los Premios Gabo 2026 🦃🍸
Y ojo, que también pudimos jalear lo suyo a nuestra compañera de latitud Isabel Cadenas, cómplice de aventuras estos días bogotanos y creadora del podcast De eso no se habla, que con Se llamaba como yo se subió al escenario a recoger el Gabo en la categoría de Audio 🎉.
Pero más allá de la gala, las cenas y las conversaciones con periodistas de tantos países y acentos lindos diferentes, el festival ofrecía un estupendo programa de charlas super interesantes aquí y allá que intentábamos no perdernos. Hubo de todo tipo y de diferentes formatos. Personalmente, me quedo con las intervenciones de 3 mujeres:
Catalina Gómez Ángel, periodista colombiana reconocida con el Premio a la Excelencia de este año y corresponsal en conflictos como Irán, Siria, Egipto, Afganistán, Líbano o Ucrania, nos compartió su experiencia vital con una cercanía enorme. También me impresionó Mónica González, periodista chilena, que nos habló con tremenda fuerza sobre su trabajo durante la dictadura de Pinochet. Y cierro esta triada poderosa con la periodista filipina Patricia Evangelista, cuyo inmenso trabajo cubriendo la llamada “guerra contra las drogas” durante la presidencia de Rodrigo Duterte (2016 – 2022), devolviendo la humanidad a todas las víctimas a quienes se les había despojado de ella, me pareció demoledor. Su testimonio ha contribuido a hacer posible el proceso judicial por crímenes de lesa humanidad al que hoy se enfrenta Duterte. Su libro, Some People Need Killing: A Memoir of Murder in My Country, está ya en mi lista de próximas lecturas.
Sin duda, las temáticas y los debates que surgieron en el festival distan mucho de lo que suelo escuchar en los eventos europeos sobre periodismo de datos, visualización o nuevos formatos. Cruzar el charco implica asumir que las condiciones para ejercer el periodismo son abismalmente diferentes, atravesadas por niveles de inestabilidad política, precariedad, violencia y represión brutales. Es una profesión de resistencia, de alto riesgo y de una valentía descomunal. No he podido salir de aquí sino profundamente inspirada, en planos que van mucho más allá del profesional.
Quiero cerrar con una reflexión de los hermanos Martínez, ganadores del Premio Gabo 2026 en la categoría de Texto por su trabajo El exilio nos alcanza. A la pregunta sobre cuál era el papel del periodismo respondieron que, con el paso de los años y la consecuente pérdida de optimismo, se quedaban con algo pequeñito: el papel del periodismo es ESTORBAR.

PD: Con este ‘En Bruto’ nos despedimos hasta después del verano. Puedas o no descansar, espero que sea leve. Te volveremos a escribir con energías renovadas en septiembre