Ceuta, traiciones de mentira y crímenes de verdad

El Salto                                                                                                                                    Pablo Elorduy                                                                                                                    11/09/26

La publicación por parte de La Moncloa de los documentos policiales y de Inteligencia previos a la llegada masiva de personas a Ceuta el pasado 30 de julio muestran, acaso, que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado eran conscientes de que “algo” iba a pasar este verano. Nada más. Los documentos no prueban nada sobre el conocimiento previo del Gobierno de la grave crisis que iba a acontecer, no dan a entender ninguna sospecha fehaciente o en aumento sobre la responsabilidad de Marruecos como instigadora de los hechos.

El ejercicio de transparencia del Gobierno no detendrá probablemente la campaña de la derecha y su gemelo malvado, la extrema derecha, para imponer el marco de la “traición”, pero aclara uno de los extremos, el que puede resolverse desde España. Esto es, que no se conocía una operación organizada por Marruecos con la colaboración (o no) de terceros países como Israel.

La publicación por parte de La Moncloa de los documentos policiales y de Inteligencia previos a la llegada masiva de personas a Ceuta el pasado 30 de julio muestran, acaso, que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado eran conscientes de que “algo” iba a pasar este verano. Nada más. Los documentos no prueban nada sobre el conocimiento previo del Gobierno de la grave crisis que iba a acontecer, no dan a entender ninguna sospecha fehaciente o en aumento sobre la responsabilidad de Marruecos como instigadora de los hechos.

El ejercicio de transparencia del Gobierno no detendrá probablemente la campaña de la derecha y su gemelo malvado, la extrema derecha, para imponer el marco de la “traición”, pero aclara uno de los extremos, el que puede resolverse desde España. Esto es, que no se conocía una operación organizada por Marruecos con la colaboración (o no) de terceros países como Israel.
Asalto 38 10 Septiembre 2026
Podcast | Cómo hablar de Ceuta
Patricia Reguero Ríos , Yago Álvarez Barba

La hipótesis de que lo que tuvo lugar el 30J fue una operación del Estado marroquí no queda descartada completamente. Esto es, existe la posibilidad de que la agresión fuera planificada y de que ni los servicios secretos asociados a presidencia (CNI), ni la agencia policial de fronteras (CNEIF) ni la inteligencia del ejército (CIFAS) fuesen capaces de descifrarla. Que estuvieran, como se dice en lenguaje técnico, “a por uvas”.

Teniendo en cuenta precedentes como el espionaje através del software israelí de ciberguerra Pegasus del presidente del Gobierno, de ministros e incluso de la Guardia Civil por parte, presuntamente, de Marruecos, no puede descartarse que el aparato securitario y de espionaje del país fuera superado por los servicios secretos marroquíes. Algo que no encaja en el relato omnipresente de la aptitud simpar de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, ni tampoco con el recurrente discurso de que los fallos de esos cuerpos son siempre debidos a la malevolencia o inaptitud de los “políticos”.

Las negligencias graves del Estado en la gestión posterior a los acontecimientos, especialmente desde la perspectiva del derecho internacional y humanitario, son otro capítulo

Más rocambolesca, pero tampoco completamente descartable es la posibilidad de que todos o uno de esos departamentos ocultase información relevante al Gobierno. De ser así, parece poco probable que aparezca un documento que lo pruebe, así que, por higiene mental es mejor pensar que no fue así.

En todo caso, el ejercicio de transparencia del Gobierno, que hay que seguir reclamando con respecto a otros casos antiguos y recientes como el uso de Pegasus contra políticos y activistas catalanes, las infiltraciones policiales o la masacre de Melilla de 2022, permite perimetrar las hipótesis y teorías sobre lo ocurrido el 30 de julio.

Al margen de que la imaginación conspiranoica encontrará algún jirón del que sacar provecho en los documentos divulgados, la labor profiláctica del Gobierno, en este caso, permite atajar una de las crisis abiertas en Ceuta. Con esta información sobre la mesa no puede probarse una negligencia grave por parte del Gobierno en los días previos a la llegada masiva del 30 de julio. Las negligencias graves del Estado en la gestión posterior a los acontecimientos, especialmente desde la perspectiva del derecho internacional y humanitario, son otro capítulo.

No hay rastros de traición, ni del complot que quiere enarbolar la extrema derecha y su gemelo malvado, la derecha a secas, para invocar el artículo 102 de la Constitución Española y juzgar a Sánchez por traición. Pero que no haya esos rastros en esos documentos no implica que la Audiencia Nacional abandone el camino que llevaría al presidente del Gobierno a prisión. Hace tiempo que los jueces-soldado están fuera de control —si es que alguna vez estuvieron controlados democráticamente— y no parece que una ristra de documentos vaya a disuadir a la juez instructora María Tardón de seguir adelante con la narrativa del nuevo Don Julián, de la traición, del acabose, el fin de los tiempos y la venta a plazos de Ceuta, Melilla, la bandera, el escudo y la receta de la paella valenciana.

Todo esto no exime, sin embargo, al Gobierno de responsabilidad con respecto a lo ocurrido el 30 de julio. Básicamente porque lo que prueban esos informes, y no hacen falta informes clasificados para denunciarlo, es que la externalización de fronteras establecida por la Unión Europea da a los regímenes que se benefician de esas políticas (Marruecos, Turquía, Libia, Egipto, etc) una moneda de cambio, un elemento de presión, que se traduce en la posibilidad de provocar e inducir, por acción o por omisión, crisis como las del 30J.

Al cerrar de un portazo las vías de entrada seguras, al renunciar a mecanismos de protección de derechos humanos como el derecho al asilo, al apostar por la vía militarizada y represiva para el (des)control de los flujos migratorios, se forman las condiciones para el fuego perfecto. Como en el caso de los incendios forestales, solo hace falta una chispa, la referida “relajación” de las fuerzas de seguridad marroquíes, para que el combustible, en forma de precariedad, malestar, desafección del pueblo marroquí, estalle en las fronteras, esas convenciones geográficas que matan gente, apenas tienen reglas y se han establecido como zonas de sacrificio de derechos, pueblos y humanidad.


Pablo Elorduy

Nacido en Madrid, en 1978. Comenzó a trabajar en el extinto periódico Diagonal en el año 2008. En 2017, fue parte del colectivo fundador de El Salto. Ha escrito ’El Estado Feroz’ (Verso, 2023) una obra sobre la historia reciente de España orientada hacia las prácticas de represión y coerción llevadas a cabo desde distintas instancias y organismos del Estado. Ha participado en los debates de Hora 25 (Cadena Ser), Carne Cruda y Canal Red. En El Salto, escribe sobre política nacional e internacional y mantiene una carta mensual a socias llamada ’Redactor en Crisis’. En 2025 borró su cuenta de X, pero puedes comunicarte con él a través del correo de trabajo: pablo.elorduy@elsaltodiario.com

Versión PDF: Descargar artículo en PDF | Enlace permanente: https://info.nodo50.org/6756