mpr21 Redacción 28/09/26

Burkina Faso ya cuenta con su primera refinería de oro. La infraestructura, denominada Raffinor BF, será inaugurada hoy en Uagadugú por el presidente Ibrahim Traoré. Tiene capacidad para procesar hasta 400 kilogramos de oro al día.
La refinería ocupa un recinto de cinco hectáreas en la zona de Ouaga 2000 e incluye un laboratorio de análisis de oro, una fundición, un espacio de almacenamiento para el metal y una joyería. Asimismo, un edificio administrativo albergará la sede de la Sociedad Nacional de Sustancias Preciosas (SONASP).
El proyecto se inició el 23 de noviembre de 2023 con la colocación de la primera piedra por parte de Ibrahim Traoré. Anteriormente gran parte del oro de Burkina Faso se enviaba al extranjero para su refinado; gracias a esta refinería, el país podrá procesar una mayor cantidad de oro directamente en el territorio nacional.
El objetivo es ejercer un mayor control sobre este recurso y retener una parte más significativa de su valor en el país. Según información del Ministerio de Minas, el oro refinado por Raffinor BF alcanzará una pureza del 99,99 por cien, cumpliendo así con las normas internacionales. “El oro de Burkina se refina en Burkina”, concluye el Ministerio.
El oro sigue siendo el principal producto de exportación de Burkina Faso y desempeña un papel fundamental en los ingresos del país. Antes de las últimas reformas, representaba el 14,3 por cien de los ingresos públicos.
No obstante, la producción de oro descendió en 2022, pasando de 66,8 toneladas a 57,6 toneladas, lo que supone una caída del 13,7 por cien. El gobierno decidió entonces emprender reformas para asumir la gestión de sus recursos naturales. Burkina Faso se suma así a Malí y Ghana, que ya cuentan con sus propias refinerías de oro. Este paso demuestra la voluntad del gobierno de reforzar el control sobre sus recursos mineros.
El gobierno de Mali quiere combatir las raíces de la mendicidad
El gobierno de Mali busca combatir los factores sociales que perpetúan la mendicidad. El jueves el primer ministro Abdoulaye Maiga lanzó en Bamako la fase operativa de la Estrategia Nacional de Lucha contra la Mendicidad y su primer plan de acción para el periodo 2026-2028.
Bamako no presenta esta política como una simple operación destinada a apartar a los mendigos de las calles. En el documento, adoptado en junio y aprobado por decreto en agosto, considera que el aumento de este fenómeno en zonas urbanas y semiurbanas está vinculado a las dificultades económicas de los hogares. El gobierno señala sus repercusiones en la protección de la infancia, la cohesión social y el desarrollo humano.
La situación de los niños constituye uno de los pilares fundamentales de la estrategia. El gobierno manifiesta su intención de reducir la mendicidad de manera constante, especialmente cuando afecta a menores, mediante un enfoque basado en la prevención y la protección.
La cuestión trasciende la mera presencia de niños en las calles. Un análisis de UNICEF sobre la situación de la infancia en Mali indica que, según estimaciones de 2018, al menos 2,4 millones de niños realizaban trabajos considerados peligrosos. La mendicidad forzada figura entre las formas más preocupantes de trabajo infantil registradas en el país. La organización señala la pobreza familiar, las deficiencias del sistema educativo y las carencias en los mecanismos de protección como factores asociados a esta situación.
El plan 2026-2028 se articula en torno a cuatro líneas de actuación definidas por el Consejo de Ministros. La primera contempla el desarrollo de alternativas económicas y el fomento de la reinserción de los pobres. La segunda busca reforzar la responsabilidad de padres y familias. El tercer eje se centra en la supervisión y el acompañamiento de las escuelas coránicas. El cuarto punto prevé una integración progresiva de la enseñanza religiosa en el sistema educativo nacional.
El gobierno presenta estas medidas como una forma de abordar las condiciones que pueden llevar a personas vulnerables a depender de la mendicidad. Durante la presentación, Abdoulaye Maiga resumió el enfoque mencionando “la protección de la infancia, la responsabilización de las familias, el acompañamiento a los maestros coránicos, la educación inclusiva y la reinserción”. Según el gobierno, el dispositivo no tiene un carácter represivo y prioriza una respuesta de índole social.
En junio el gobierno presentó ante la Organización Internacional del Trabajo un presupuesto de más de 5.000 millones de francos CFA para financiar el plan. También anunciaron la elaboración de un mapa de los lugares donde se reúnen los mendigos. Sin embargo, no se especificó la cuantía efectivamente movilizada para su ejecución durante el acto de lanzamiento del jueves.
La estrategia prevista actuará, por lo tanto, en varios niveles: reducir la pobreza, reforzar la protección de los niños, acompañar a las familias y mejorar la atención educativa. Su primer plan de acción abarca el periodo 2026-2028.