Amy Jacques Garvey, la mujer que sostuvo el garveyismo

 

La historia oficial la recuerda como «la segunda esposa de Marcus Garvey». La historia real es que Amy Jacques Garvey dirigió de hecho el movimiento panafricanista más importante de Estados Unidos mientras su esposo estaba en prisión, y que buena parte de lo que hoy sabemos sobre el garveyismo existe gracias a su trabajo editorial. 

Nació en Kingston, Jamaica, el 31 de diciembre de 1895, hija de George Samuel Jacques, editor de periódico y defensor de los derechos de los trabajadores jamaiquinos, y de Charlotte Henrietta Jacques. Creció en una familia acomodada que esperaba de ella las labores tradicionales de género, y sin embargo tuvo un desarrollo cultural amplio, cursando estudios en Wolmer’s High School for Girls, una de las academias más prestigiosas de Jamaica, en una época en la que menos del 2% de la juventud jamaiquina llegaba a la educación secundaria.

Unos fuertes ataques de malaria la obligaron a buscar un clima más frío, y las restricciones de la Primera Guerra Mundial le impidieron viajar a Londres como había planeado, así que en 1917 se instaló en Nueva York, donde ya residía una importante comunidad de emigrantes caribeños. Hacia mediados de 1919 comenzó a trabajar como secretaria personal de Marcus Garvey en la Asociación Universal de Desarrollo Negro (UNIA), y poco después de que él se divorciara de su primera esposa, Amy Ashwood, empezó a acompañarlo en sus viajes. Se casaron el 27 de julio de 1922 en Baltimore. Antes de convertirse en su esposa, había sido dama de honor en la primera boda de Garvey.

En 1923 Marcus Garvey fue condenado por fraude postal, y entre 1925 y 1927 estuvo encarcelado. Fue en ese vacío de poder donde Amy Jacques Garvey demostró de qué estaba hecha. Asumió la conducción de facto del movimiento, aunque nunca fue elegida formalmente para ningún cargo dentro de la organización. Recorrió el país recaudando fondos para la defensa legal de su esposo, se reunió con funcionarios públicos y dirigentes de la UNIA, organizó conferencias, y se convirtió en la principal oradora del movimiento en distintas localidades. Compiló y editó los discursos de Garvey en los dos volúmenes de Philosophy and Opinions of Marcus Garvey (1923 y 1925), el texto que hoy sigue siendo referencia obligada para entender el garveyismo.

Entre 1924 y 1927 fue editora asociada del periódico The Negro World, y ahí construyó su propio proyecto dentro del proyecto de él. Introdujo la sección «Our Women and What They Think», un espacio pionero que daba voz a las mujeres negras sobre política, economía y sociedad, con noticias internacionales sobre la condición de la mujer, poesía y perfiles de mujeres negras destacadas. A lo largo de su vida escribió más de 200 artículos, ensayos y discursos, muchos de ellos análisis políticos que trascendían por completo lo que se esperaba de una «página femenina» en 1920.

En 1927 Garvey fue deportado a Jamaica, y ella se trasladó con él. Ahí nacieron sus dos hijos, Marcus Mosiah Jr., en 1930, y Julius Winston, en 1933. En 1935 Garvey se instaló en Londres para reiniciar su actividad política, y aunque predicaba públicamente que las mujeres no debían ejercer de cabeza de familia, fue Amy Jacques Garvey quien sostuvo el hogar en Jamaica entre 1935 y 1937 mientras él vivía en Inglaterra. Se reunieron brevemente en 1937, ella regresó con los hijos a Jamaica en agosto de 1938, y Garvey murió en Londres en 1940 sin que ella estuviera a su lado.

Su viudez no fue un retiro. En los años 40 colaboró con el periódico The African, publicado en Harlem, y hacia finales de esa década fundó el African Study Circle of the World, con sede en Jamaica y además articipó activamente en los movimientos de liberación anticolonialistas y panafricanistas que atravesaron la posguerra.

En 1944 dirigió a la ONU, en el marco de los encuentros previos a su creación formal, un memorando de 66 páginas titulado  «Memorandum Correlative of Africa, the West Indies and the Americas», en el que analizó el sesgo eurocéntrico de la Carta del Atlántico y propuso una «Carta de la Libertad Africana». Mantuvo correspondencia con líderes panafricanos como Kwame Nkrumah Nnamdi Azikiwe, y en 1963 fue invitada especial de este último, primer presidente de Nigeria, en un viaje al país. Ese mismo año publicó Garvey and Garveyism, su propio relato del movimiento desde dentro. En 1968 escribió el folleto Black Power in America, y coeditó de forma póstuma Marcus Garvey and the Vision of Africa (1974).

En 1971 recibió la Medalla Musgrave de oro del Instituto de Jamaica por sus contribuciones a la filosofía del garveyismo, un reconocimiento que llegó cincuenta años después de que empezara a sostener, en la sombra, el movimiento que la historia insiste en atribuir solo a su marido. Murió el 25 de julio de 1973 y está enterrada en el cementerio de la parroquia de St. Andrew, en Kingston.

Amy Jacques Garvey no fue un apéndice de Marcus Garvey. Fue editora, estratega, oradora, madre en soledad, y la autora de una de las primeras plataformas periodísticas dedicadas específicamente a las mujeres negras del mundo. El garveyismo que hoy se estudia y se expone en museos existe, en gran medida, porque ella se sentó a escribirlo.

Redacción Afroféminas