

Supongo que estos días, entre turrón y turrón, habréis estudiado algo la tabla periódica de los elementos. Se ha vuelto imprescindible para dos cosas: para entender el mundo de hoy y para constatar que la OTAN no es nada.
Porque así, como el que no quiere la cosa, en el avance ruso en el país 404, antes conocido como Ucrania, la principal mina de litio (con sus considerables reservas, además de tantalio, niobio y berilio) está bajo control ruso. Por cierto, este yacimiento había sido vendido a Gran Bretaña, lo que a lo mejor os da una idea del por qué, entre otras cosas, los británicos son unos de los principales valedores de los neonazis. Si ya la cosa estaba complicada con la negativa china a vender sus minerales de tierras raras a Occidente (cuando ya se habla abiertamente de que se espera «un segundo shock», es decir, más medidas restrictivas de China), ahora llega esto.








