Ucrania ataca a un mercante iraní en el Mar Caspio con drones

MPR21                                                                                                                            Redacción                                                                                                                            04/08/26

 

El pasado mes de julio Ucrania se apuntó a la agresión imperialista contra Irán con un ataque con drones contra un mercante en el Mar Caspio. La agresión mató a un marinero iraní e hirió a otros. Tres días después, Zelensky fue recibido calurosamente en la Casa Blanca por Trump, tras el funeral del senador Lindsey Graham, conocido promotor de la agresión contra Irán.

En la agenda de la reunión de la Casa Blanca estaba la solicitud de Zelensky de obtener más baterías de defensa aérea Patriot y misiles de crucero Tomahawk de Estados Unidos. Según los informes, Trump se negó a proporcionar equipo adicional del sistema Patriot, probablemente porque las existencias del Pentágono son ahora muy pequeñas, pero confirmó que Estados Unidos otorgaría a Ucrania el derecho a fabricar su propia versión de los misiles interceptores.

Las relaciones entre Trump y Zelensky han mejorado significativamente en comparación con aquella infame disputa en el despacho oval, durante la cual Trump reprendió a Zelensky en público, diciéndole que “no tenía ninguna carta que jugar”.

Irán ha reaccionado contra la aagresión ucraniana, advirtiendo a Kiev que se vengará. El gobierno de Teherán afirma que el ataque estaba dirigido contra un buque civil. No fue un intento de fusionar dos guerras, sino una maniobra cínica de relaciones públicas por parte de Ucrania antes de su visita a la Casa Blanca.

Sin embargo, la agresión bien podría conducir a una fusión de ambas guerras, si Irán decide llevar a cabo sus amenazas de represalias.

El podrido régimen de Kiev sólo se preocupa por mantener el flujo de la ayuda militar occidental. Por un lado, alimenta el complejo militar-industrial occidental con unas ganancias constantes y, por el otro, mantiene las fantasías rusófobas de los cabecillas occidentales.

La fusión de ambas guerras ciertamente amplificaría este flujo de armas y dinero. Pero para el régimen de Kiev, enfrentarse a Irán y ver ataques aéreos iraníes además de los ataques rusos es una maniobra francamente estúpida, incluso para un régimen tan inepto como el de Kiev.

La purga dentro del gobierno ucraniano pocos días después del ataque en el Mar Caspio indica que está tratando de apaciguar a Teherán para evitar represalias y que fue solo un truco publicitario barato y mal pensado, destinado a preparar el escenario para que Zelensky le pidiera a Trump más misiles Patriot y Tomahawk.

Cuando Zelensky viaja al extranjero como el mendigo que es, suele iniciar provocaciones de todo tipo, ya sean ataques contra Rusia o ataques de bandera falsa contra civiles ucranianos para culpar a Rusia y justificar sus peticiones de dinero y armamento.

La mafia Zelensky está tan desesperada por mantener la afluencia de fondos que en ocasiones organiza provocaciones que van demasiado lejos, como en el Mar Caspio. Hasta ahora el juego ha consistido en presentar a Ucrania como un pilar de la defensa europea y Estados Unidos frente a Rusia. Hoy, mientras Trump está atascado en un atolladero que él mismo creó en el Golfo, el gobierno ucraniano olfatea una nueva oportunidad: pueden llevar su papel de lacayos hasta el final participando en la guerra contra Irán.

El ataque a un barco iraní en el Mar Caspio se entiende mejor como una oferta hecha a Trump por Zelensky para buscar más ayuda militar de Washington, financiada por los buitres europeos de la OTAN.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, comenzó recientemente a describir a Ucrania como un “garante de la seguridad” de Occidente. Es una forma de embellecer lo que en realidad es solo una carga parasitaria para las economías occidentales. El ataque de Zelensky contra Irán tiene como objetivo reforzar esta ilusión de que Ucrania puede actuar como el gendarme de la seguridad occidental, cuando en realidad está incitando a la guerra para satisfacer las corruptas bandas mafiosas que operan en Kiev.

Por su parte, Rusia e Irán juegan una carta a largo plazo, dejando que los buitres de la guerra occidentales se devoren entre ellos.

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