11 agosto 2025
Foto: Anas al-Sharif / X
«Este es mi testamento y mi último mensaje.
Si estas palabras les llegan, sepan que Israel ha logrado matarme y silenciar mi voz.
Al principio, paz, misericordia y bendiciones de Dios para ustedes.
Dios sabe que he puesto todo mi esfuerzo y fuerza para ser un apoyo y una voz para mi pueblo, desde que abrí los ojos a la vida en los callejones y barrios del campamento de refugiados de Jabalia, y mi esperanza era que Dios prolongara mi vida para regresar con mi familia y seres queridos a nuestra ciudad original Ascalón ocupada «Al-Majdal», pero la voluntad de Dios fue más rápida y su juicio es irrevocable.












