


La guerra nuclear
Declaración del FAI
1. Incendiar ciudades desde el aire
En el camino hacia los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, junto a los avances científicos y técnicos que permitieron llevar a término la producción de las primeras bombas nucleares (Proyecto Manhattan), convergieron tanto el desarrollo de la fuerza aérea y su amplia utilización en misiones de ataque como la justificación militar de bombardear ciudades y población civil. Las bombas incendiarias arrojadas sobre la ciudad alemana de Hamburgo en julio de 1943, dentro de la llamada Operación Gomorra, produjeron una tormenta ígnea que multiplicó el número de víctimas civiles en tan sólo pocas horas, unas 44.000; cifra equiparable, aunque superior, al número de víctimas ocasionadas durante los ocho meses de bombardeos del Blitz alemán en el Reino Unido. La tormenta ígnea sobre Hamburgo tuvo su continuación en Dresde el 13 de febrero de 1945. En primer lugar, la aviación británica realizó un ataque nocturno arrojando bombas de magnesio sobre la ciudad. Y, en los dos días siguientes, bombarderos estadounidenses continuaron los ataques con explosivos y bombas incendiarias.






