
La detención de Luis Rey García Villagrán, destacado defensor de los derechos de los inmigrantes y organizador de caravanas migrantes en México, marca una importante escalada en el asalto a los derechos democráticos por parte del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y su colaboración con la Administración estadounidense fascistizante de Donald Trump.
El momento elegido es inconfundible: agentes federales capturaron a García cuando salía de una reunión pública celebrada en un parque el martes pasado donde se discutieron los preparativos finales para la salida de otra caravana de migrantes al día siguiente de la ciudad sureña de Tapachula, Chiapas. Significativamente, participaron militares en la operación para arrestarlo.








