
Kizito Makoye 28/08/25
JAMBIANI, Tanzania – Al amanecer, en una de las playas de arena blanca de Jambiani, Saada Juma, de 45 años, se enfrenta a la fuerza de la marea mientras manipula cuerdas cargadas de algas marinas. Sus manos, endurecidas por décadas de trabajo, se mueven instintivamente mientras asegura su cultivo acuático, en Zanzíbar, un archipiélago y región autónoma de Tanzania, en la costa oriental de África.
“Llevo cultivando algas desde que era adolescente”, cuenta a IPS, entrecerrando los ojos bajo el sol de la mañana. “Este océano es nuestra vida. Pero para nosotras, las mujeres, siempre ha sido una lucha para ser vistas, para ser escuchadas”, añade en una playa de Jambiani, un pueblo de pescadores y centro del cultivo de algas en el sureste de la isla zanzibarí, en el océano Índico.








