

La ventaja de un tipo como yo es que no solo tengo algunos años sino que tengo memoria. Y como tengo memoria veo que hay muchas, pero que muchas similitudes en las bonitas historias de dos mujeres, Jessica y Amanda. La historia de la primera se convirtió, como no podía ser de otra manera, en una película. La historia de la segunda, se convertirá en una película. La historia de Jessica ocurrió en Irak en 2003. La historia de Amanda ocurrió en Irán en 2026.
Y además de tener unos años y memoria, escribo. Incluso cuentos. Como los que recitaban los neonazis del país 404, antes conocido como Ucrania, en 2022 a los niños occidentales con lo del famoso «fantasma de Kiev», ese fantástico aviador que derribaba aviones rusos como churros. Solo había un problema: era falso, un cuento. Como los que han recitado este mes de marzo de 2026 a los niños occidentales los neonazis estadounidenses y sionistas con lo del «fuego amigo» kuwaití derribando aviones estadounidenses como churros para hacer creer a los niños crédulos occidentales que no los derribaron los iraníes.







Blogs