Fuente: https://www.jornada.com.mx/2023/12/05/opinion/019a1pol Luis Hernández Navarro 05.12.23
Metían su ganado a pastar en tierras comunales y ejidales y, a la menor oportunidad, se las apropiaban. Impulsaban una ganadería minera que devoraba suelos, bosques y selvas. Practicaban la forestería rapaz, talando sin consideración maderas preciosas. En plantaciones, que parecían sucursal del infierno, desarrollaban una caficultura destinada a la exportación, intensiva en uso de mano de obra, proveniente de los Altos y de guatemaltecos.




