Fuente: https://elsudamericano.wordpress.com/2023/12/18/democracia-y-violencia-por-andres-piqueras/
[Artículo publicado en el diario Público, 22.10.19., antes de que comenzara a censurar colaboraciones de este tipo, cuando se cerró el espacio mediático europeo con la Operación Especial rusa en Ucrania, y que he traído aquí otra vez a colación, por lo que me parece que sigue teniendo de actualidad. Sobre todo cuando cada vez más se nos quiere hacer condenar «la violencia» de quienes se resisten a unas u otras ocupaciones, como ocurre en Palestina. Sobre este último caso, dejo también un texto con más consideraciones aquí abajo].
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La sociedad mercantil terminó por generar una forma particular de organización del trabajo social que hoy parece «natural»: los productores desposeídos de medios de vida propios y por tanto obligados a trabajar para otros. Esto implicó la conversión de los humanos en «fuerza de trabajo», una especial mercancía que se compra y se vende en un mercado también muy particular: el mercado laboral. En adelante, la ganancia de quienes acaparan los medios de producción dependería de la explotación del trabajo de quienes se ven forzados a asalarizarse. Circunstancia que en sí misma entraña un antagonismo intrínseco entre explotadores y explotados. El nacimiento del capitalismo parte de esa violencia concreta de una ínfima parte de la sociedad sobre la inmensa mayoría de ella. Es decir, la violencia es elemento constitutivo de esta sociedad.




