Gustavo Duch.
Es un momento trascendental. El parto ya ha tenido lugar y hay que cortar el cordón umbilical, ese río que en gotas de sangre trasvasa el oxígeno y los alimentos con el que el feto se ha desarrollado. Una pinza ayuda a contener la hemorragia. Hay quien la conserva.
No es diferente de lo que ocurre en cada ocasión en que extirpamos de la tierra una lechuga, unas espinacas o cualquier otro vegetal, porque hasta ese mismo instante han estado aportando oxígeno al aire para permitir la vida de otros, de ti. Y porque, además, se dejarán comer para alimentarnos, para alimentarte con su energía solar. O, desde su punto de vista, para pasar a formar parte de nosotros, de ti, para mezclarse en nuestro ser, en tu ser.











