
El martes por la noche, en vísperas de los Juegos Olímpicos de París, el presidente Emmanuel Macron apareció en televisión nacional para anunciar que su partido Juntos se mantendría en el poder a pesar de perder las elecciones del 7 de julio. Después de anunciar que los ministros que había nombrado permanecerán en su cargo hasta que finalicen las Olimpiadas a mediados de agosto, invitó provocadoramente al evento al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, a pesar de ser odiado a nivel global por el genocidio israelí en Gaza.
Si puede pisotear el resultado de las elecciones y abrazar descaradamente a Netanyahu, esto se debe sobre todo a la bancarrota de Jean-Luc Mélenchon y su alianza del Nuevo Frente Popular (NFP), que actúan como facilitadores de Macron.
Después de que el NFP quedara en primer lugar en las elecciones del 7 de julio, hubo una oleada de entusiasmo popular por la sorpresiva derrota del Reagrupamiento Nacional (RN) y la debacle sufrida por Macron. Circularon llamamientos a la renuncia de Macron y a la derogación de los impopulares recortes de pensiones que impuso el año pasado. Al asistir a la cumbre de la OTAN del 9 de julio en Washington, Macron no se atrevió a reiterar públicamente su llamado a enviar tropas terrestres para luchar contra Rusia en Ucrania.
Seguir leyendo La crisis del Gobierno francés y la bancarrota el Nuevo Frente Popular





















Blogs





