

Los datos son tozudos. En 2025, España tenía el doble de residentes extranjeros que en 2005. La tasa de criminalidad, sin embargo, cayó hasta los 40,6 delitos por cada mil habitantes, la cifra más baja de toda la serie histórica según el Ministerio del Interior. Más personas migrantes, menos delincuencia. Las estadísticas son públicas, verificables y reiteradas. Aun así, en septiembre de 2024, el barómetro del CIS situaba la inmigración como el primer problema percibido por la ciudadanía española. Esa distancia entre realidad estadística y percepción social no está fabricada.
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