
Esperanzas y realidad
El 27 de febrero, el presidente Putin, en un discurso ante los funcionarios de seguridad del FSB, declaró que la comunicación inicial con la administración estadounidense “inspira ciertas esperanzas”.
El mundo puede entender cuáles son esas esperanzas, por débiles que parezcan ahora, la esperanza de que la nueva administración norteamericana bajo el mando de Donald Trump haya reconocido su derrota en su guerra contra Rusia y, por tanto, esté dispuesta a entablar negociaciones para salir del desastre que ha creado en Ucrania.
Los dirigentes rusos no son ingenuos y saben que los estadounidenses intentarán utilizar cualquier negociación para salir del atolladero en términos tan favorables para ellos como puedan negociar, pero el hecho de que los estadounidenses hayan venido pidiendo una reunión sí indica que reconocen que Rusia tiene la sartén por el mango y que de esto puede surgir una paz segura y duradera para Rusia, para lo que queda de Ucrania y para el mundo.












