mpr21 Redacción

Al margen del discurso «patriótico» y «europeísta» que se maneja en Bruselas, la dependencia de España hacia China es estructural, marcada por un déficit comercial crónico y una especialización asimétrica en sectores críticos que incluso afecta a la seguridad nacional. Lo que está en juego con la política de aranceles de Estados Unidos es el chantaje de este país hacia los miembros de la UE, y esto pone a España al borde de un precipicio.
En el año 2024, España importó 20.746 millones de euros de China y exportó 7.467 millones. El déficit comercial se destaca como histórico y creciente desde 2022. China es el cuarto socio comercial, el segundo proveedor y el duodécimo cliente de España. Las importaciones clave incluyen equipos de oficina, textiles y, cada vez más, automóviles, mientras que las exportaciones españolas están dominadas por productos químicos y minerales. Esto implica un déficit comercial estructural, con una fuerte dependencia de España de las importaciones del gigante asiático.
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