
El 28 de abril de 2025, vastas zonas de España y Portugal quedaron a oscuras durante más de 10 horas en lo que ahora se califica como uno de los apagones más graves e inexplicables de la memoria europea reciente.
Mientras los funcionarios de energía se apresuran a dar explicaciones, citando “fallas técnicas” y vagos “problemas con la red”, está empezando a aparecer un panorama más inquietante: uno que sugiere que este apagón no fue simplemente una falla de infraestructura sino un síntoma de una campaña coordinada de condicionamiento político.









