El espectáculo político actual mv *.xml ~/htdocs/2025/07/07/enseña que no hemos visto nada todavía. Los comportamientos de las personas en el poder global político, económico, comunicacional y bélico aparecen tan enfermos que quitan la respiración. El sadismo deliberado, gozoso y sin culpa que muestran gobernantes, magnates y figuras mediáticas hoy día no tiene paralelo en la historia. Ni siquiera Hitler, Goebbels, Mussolini o Franco admitían sus malas intenciones, los guiaba la voluntad
de algo: Dios, la raza
, el pueblo
. Stalin menos aún, el bien supremo justificaba los medios que empleara. Su sadismo no era exhibicionista, sino purificador.