mpr21 Diego Herchhoren

La idea de que «una cosa aparente puede ser también su contrario» no debe ser tomada nunca como un juego de palabras. Es la esencia de cómo la dialéctica entiende la realidad bajo el capitalismo: las apariencias a menudo enmascaran y distorsionan la esencia de las relaciones sociales subyacentes, llegando al punto de presentar su exacto contrario.
Para la dialéctica, la realidad no está compuesta de cosas estáticas y aisladas, sino de procesos y relaciones llenos de tensiones internas (contradicciones). Todo contiene dentro de sí su propia negación. Una semilla contiene en sí su negación: el árbol. El capitalismo contiene en sí su negación: la clase obrera que lo sostiene y, potencialmente, lo superará.
Esta contradicción interna es el motor del cambio. Por lo tanto, no es extraño que algo, en su manifestación superficial, pueda parecer lo opuesto a lo que es en su relación esencial.
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