Fuente: https://www.jornada.com.mx/2023/11/27/opinion/019a1pol Carlos Fazio /I 27.11.23
Habrá un antes y un después tras la operación Diluvio de Al-Aqsa, de Hamas, y la ofensiva de retaliación y exterminio lanzada en la franja de Gaza por las Fuerzas de Defensa de Israel, el 7 de octubre, con el apoyo político y militar de la administración Biden.
Con el paso de los días el régimen colonial y expansionista de Benjamin Netanyahu elevó el urbicidio a su máxima expresión. Interrumpida por una tregua humanitaria de cuatro días, la actual fase de guerra no convencional urbana, asimétrica, tiene como principal objetivo declarado exterminar
a la resistencia palestina −singularizada en Hamas con fines de propaganda bélica por el ejército de ocupación israelí−, enemigo difuso y disperso que se configura a través de una red de células o unidades pequeñas, semindependientes, pero coordinadas, que cuentan con una extrema flexibilidad de movimientos.




