Si lo sé no lo leo… Aquí recopilamos algunas informaciones que no aparecen en los medios de comunicación «oficiales» que esperamos te harán remover en el sillón.
En los Estados imperialistas, siempre que hay una guerra hay un estado de guerra. A la lucha contra el enemigo exterior le acompaña la lucha contra el enemigo interior, que es la población propia.Se acaba la zanahoria y llega el palo y tentetieso,el fin de las libertades fundamentales y las porras de la policía.
Ese es exactamente el panorama que se está viendo en las calles de Europa, con la manifestaciones de solidaridad con Palestina.
La convención demócrata parecia un acto protocolario al más puro estilo gringo, hasta que la candidata Kamala Harris cerró el sarao con un discurso de clausura en favor de las guerras imperialistas. “Como comandante en jefe, me aseguraré de que Estados Unidos siempre tenga la fuerza de combate más poderosa y letal del mundo”, dijo.
¿Contra quién luchará esa fuerza letal? A diferencia del errático Trump, Harris no dejó lugar a dudas, refiriéndose a China, Rusia, Corea del norte e Irán, los mismos países a los que el gobierno que comparte con Biden ha apuntado en un nuevo documento que describe la estrategia de Estados Unidos en caso de una futura guerra nuclear mundial.
Un artículo de Pablo Ruiz, activista chileno por los derechos humanos y contra la impunidad de los crímenes de la dictadura, uno de los fundadores del Observatorio Contra la Escuela de las Américas (SOA WATCH), publicado en Rebelión el 22 de agosto de 2024. Un relato de los intentos de golpe de Estado y los golpes de Estado que han seguido en América Latina y detrás de ellos los mismos de siempre: la oposición de derecha, la oligarquía, las corporaciones, los militares, y los Estados Unidos que siguen defendiendo sus intereses e impidiendo que haya transformaciones sociales beneficiosas para nuestros pueblos.
El pensamiento revolucionario de Nuestra América tiene en la obra de José Martí un referente indiscutible al que es preciso retornar continuamente para encontrar luz en los tiempos de ostracismo, en los que las fuerzas conservadoras y de derecha avanzan diluyendo la claridad interpretativa de la clase obrera y los sectores populares, pues Martí es la guía recurrente que trasluce con su claridad las sombras oscuras que impregna en la sociedad el oscurantismo característico de la alienación capitalista.
El gobierno israelí ha recibido más de 50.000 toneladas de equipo militar de Estados Unidos para cometer la masacre contra la población de Gaza, que continúa desde el 7 de octubre del año pasado.
El equipo militar que ha llegado a Israel hasta ahora ha sido entregado en 500 aviones militares y 107 envíos navales, según un comunicado del Ministerio de Defensa israelí.
Han entregado a Israelmás de 50.000 toneladas de equipo mediante aviones y barcos militares.
A finales de julio la Duma rusa autorizó a los comandantes de las unidades militares a sancionar a los subordinados que utilicen dispositivos electrónicos en el frente, fuera de las operaciones militares donde su uso es necesario.
La prohibición tiene como objetivo limitar la filtración de datos en el frente. El año pasado el ejército ucraniano logró localizar una reunión militar rusa en Rohove gracias a las comunicaciones telefónicas de los soldados e infligió docenas de muertes lanzando misiles ATACMS.
La cifra oficial de muertos y víctimas en Gaza es mentira. El número real es mucho, mucho mayor, dice Jonathan Cook. Las cifras llevan meses estancadas. El objetivo es minimizar la barbarie israelí y adormecer a la opinión pública occidental con una falsa sensación de complacencia.
El número de muertos en Gaza es demasiado bajo según todos los parámetros imaginables. Tenemos que insistir en ello, sobre todo cuando los apologetas de Israel se dedican enérgicamente a una campaña de desinformación para sugerir que las cifras están infladas.
El 6 de mayo, 7 meses después de la matanza en Israel, se informó de que había 34.735 muertos. Es decir, una media de 4.960 palestinos muertos al mes. Hoy(finales de julio),casi tres meses después, el número de muertos asciende a 39.400, es decir, 4.665 más.
No debería hacer falta ser estadístico para señalar que, si el aumento fuera lineal, el número esperado de muertes se situaría a estas alturas en torno a las 49.600.