
Ayer, 15 de agosto, 294 personas quedaron detenidas en los alrededores de Fnideq, la localidad marroquí conocida en español como Castillejos, cuando intentaban cruzar hacia Ceuta. Según fuentes de seguridad marroquíes citadas por EFE, 248 eran migrantes subsaharianos y 46 ciudadanos marroquíes. El operativo se sumó a otra cifra preocupante, la detención de 61 personas acusadas de «incitar y promocionar» la migración irregular en redes sociales, una categoría que en la práctica criminaliza el simple hecho de hablar del deseo de moverse.

El despliegue fue descomunal. Unos 7.000 efectivos marroquíes y españoles se repartieron a ambos lados de la frontera, en un contexto de tensión máxima tras la crisis migratoria de finales de julio, cuando más de 70.000 personas lograron cruzar a Ceuta y al menos 141 migrantes perdieron la vida en el intento. Las fuerzas antidisturbios marroquíes dispersaron con gases lacrimógenos y porras a los grupos que se acercaban a la valla, en su mayoría jóvenes africanos que llevaban semanas o meses escondidos en zonas montañosas, esperando una oportunidad.
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