El declive relativo del mando unipolar de Washington crea aperturas geopolíticas vitales, pero el desplazamiento del poder no desmantela por sí solo los monopolios corporativos que rigen las finanzas, la tecnología y la producción internacionales.

Lao Tongli (China), In and Out of the Clouds No 13 [Dentro y fuera de las nubes n° 13], 2025.
Queridas amigas y amigos,
Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.
Durante las tres décadas posteriores al derrumbe de la Unión Soviética, un flujo constante de publicaciones y noticias nos repitió que el mundo tenía un único centro: Estados Unidos. Cuando la Guerra Fría llegaba a su fin, el presidente estadounidense George H. W. Bush habló en 1990 de un “nuevo orden mundial”. En ese orden emergente, Washington determinaría los límites de la política aceptable, su aparato militar vigilaría esos límites y sus instituciones financieras prescribirían las políticas económicas de países cuya independencia había sido conquistada mediante una lucha encarnizada. Se nos dijo que las grandes disputas ideológicas de la historia habían terminado, y la expresión “momento unipolar” le dio a este ordenamiento la apariencia de un hecho histórico. Detrás de ella había una afirmación política: el socialismo y el comunismo se habían vuelto anacrónicos y el modelo estadounidense de capitalismo liberal era el único futuro viable.
Hoy esa afirmación ha perdido gran parte de su credibilidad. La capacidad de Washington para imponer su mando al mundo se ha erosionado en algunos ámbitos y ha encontrado una resistencia considerable en otros. En el Instituto Tricontinental de Investigación Social hemos recurrido al marco de análisis de Samir Amin sobre los “cinco monopolios del centro”, expuesto en su libro El capitalismo en la era de la globalización (1997): la tecnología, las finanzas mundiales, el acceso a los recursos naturales, los medios y las comunicaciones internacionales, y las armas de destrucción masiva. A partir de este marco, constatamos que Estados Unidos y sus aliados enfrentan importantes desafíos a su dominio sobre las materias primas, las finanzas, la ciencia y la tecnología. Su dominio del poder militar y de la información sigue mucho más afianzado. Esta erosión del poder encabezado por Estados Unidos en tres de estos ámbitos obedece en gran medida al avance industrial y tecnológico de China, a la resiliencia de los países sometidos a sanciones occidentales y a otras formas de coerción, y a un nuevo estado de ánimo en todo el Sur Global a favor del desarrollo soberano. La expansión de los BRICS+, con toda su complejidad, refleja el deseo de ampliar las posibilidades de países a los que las potencias coloniales y neocoloniales han obligado a aceptar un lugar subordinado durante mucho tiempo. Seguir leyendo El orden mundial más allá de la polaridad | Boletín 43 (2026) →