La periodista Paula Boira Nacher publica ‘Un aborto, 8.000 pesetas’, una minuciosa investigación donde disecciona la lucha por este derecho en España.
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“Hola, ¿está Flora?”. Un simple saludo y una pregunta inocente eran suficientes para activar todo un grupo clandestino para que las mujeres con menos recursos económicos pudieran acceder a un aborto en las condiciones más seguras posibles. En España todavía era ilegal practicar una interrupción voluntaria del embarazo. En aquella época, sobre todo en el País Valencià, se realizaron miles de abortos, se expandieron a otras ciudades y las mujeres fueron perseguidas. Pisos francos, botes de Nescafé, bombas de bicicleta y una complicidad inusitada era todo lo que necesitaban.




