
Exigimos que España reconozca el derecho a la ciudadanía española a los descendientes de las personas raptadas, esclavizadas y llevadas por la fuerza a los territorios americanos del Imperio español.

No lo pedimos como favor. No lo pedimos como privilegio. Y no lo presentamos como reparación suficiente.
Nuestros antepasados no emigraron a América. Fueron raptados de sus tierras, encadenados en barcos que navegaban con licencia de la Corona y vendidos en puertos del Imperio. El orden político colonial decidió dónde debían vivir, trabajar y morir. Ellos nunca eligieron pertenecer a ese mundo.










