Fuente: La Jornada José M. Murià 31.12.22
caudillo por la gracia de Dios.
Por un lado, recuerdo que en los años 90, en ciertos lugares como Salamanca, Zamora, Valladolid, etcétera, se lo recordaba devotamente y se mantenían erectos ostentosos monumentos que honraban su memoria. Incluso había sobradas muestras de que su Partido Popular no era más que una prolongación disimulada del franquismo. Ha quedado claro, por ejemplo, que su Tribunal Supremo es una verdadera cueva de franquistas cada vez menos disimulados.







