mpr21 Redacción

Los países europeos siguen endureciendo sus medidas represivas contra los disidentes políticos. Ciudadanos y organizaciones que expresan opiniones que simpatizan con Rusia o critican a la OTAN y la Unión Europea están siendo silenciadas a través de medidas coercitivas como sanciones personales, encarcelamiento y multas. Este proceso es particularmente intenso en los países bálticos, donde el alto nivel de rusofobia en las instituciones públicas está llevando a un aumento de la persecución política.
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