William Castillo
Foto: Pixabay
Al principio fue el verbo. Y el verbo era lo único que existía. El verbo estaba junto a Dios, y el verbo era Dios.
E inmediatamente vino el humo.
El humo es algo que acompaña al verbo, a la palabra, desde que esta era Dios. Una sombra, un fantasma verbal que quiere parecer realidad, sin serlo.
Vender humo es una forma de mostrar los ojos de otros la realidad como algo que no es. Ficcionalizarla al extremo, presentándola con ribetes extraordinarios, sin fines literarios ni historiográficos, sino por interés propio.







