
Solo en Estados Unidos puede ocurrir semejante barbaridad: que el mayor genocida del siglo XXI, Benjamín Netanyahu, después de asesinar a más de 40 000 palestinos, hable en el Congreso de Estados Unidos y sea recibido por el presidente Joe Biden y por el ex presidente y candidato republicano, Donald Trump.
Con la mayor desfachatez y porque Estados Unidos se cree aún ser el dueño del mundo, permitió que Netanyahu salpicara de sangre el estrado donde 435 congresistas le aplaudían por haber bombardeado y arrasado sin piedad hospitales, escuelas, edificios y expulsado a casi toda la población de Gaza.
Todo esto sucede por el control y el dominio que tiene el lobby judío (AIPAC) sobre los congresistas y senadores estadounidenses.
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Entonces el mando ruso decidió trasladar fuerzas adicionales a la zona de operaciones. El 25 de julio los tuaregs y yihadistas atacaron de nuevo, pero gracias a la coordinación de las tropas de asalto y de los soldados malienses, la ofensiva fue repelida.
