mpr21 Redacción

Corren muy malos tiempos para las libertades fundamentales en Estados Unidos y en el resto del mundo. El martes un periodista de Nueva York, Sam Seligson, fue detenido por cubrir una protesta en favor de Palestina.
Seligson es un camarógrafo independiente que en junio filmó a un pequeño grupo de personas haciendo una pintada en las casas del director, el presidente y otros dos dirigentes del Museo de Brooklyn.
En las propiedades se colgaron mensajes y pancartas pintados con aerosol, acusando a los dirigentes del museo de complicidad en la guerra genocida de Israel en Gaza.
Una semana antes el museo había llamado a la policía para detener a los manifestantes que se habían reunido dentro de su edificio para exigir el boicot a Israel.
Seligson, que es judío, está en libertad supervisada y tiene que comparecer ante un tribunal de Brooklyn en noviembre. Le acusan de uno de esos delitos de nuevo cuño: el odio. Además hay otra catarata de acusaciones, como los daños por pintar las viviendas.
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