
Fuentes: Ctxt – Imagen: Ciudadanos israelís se manifiestan contra las detenciones frente al campo de concentración de Sde Teiman. / CNN
El vídeo de la violación a un preso en la base israelí de Sde Teiman es testimonio explícito de la violencia sexual contra los hombres como arma de guerra, pero sobre todo, retrata la máquina de guerra colonial de Israel
Le toman de los brazos a empujones, elegido de entre decenas de otros presos que yacen amordazados, con los ojos vendados, tendidos bocabajo contra el suelo sucio. Le llevan a una esquina, le rodean –quizá, prevenidos por las cámaras de seguridad– y le cubren con sus escudos militares, los escudos del ejército de Israel. Uno de los soldados comienza a violarle. El resto contempla. Otro agarra la correa de un pastor alemán que observa atento a pocos centímetros del violador. Ahí termina el vídeo. El preso palestino, la víctima, llegó al hospital sangrando, con el intestino reventado, daños en los pulmones, en las costillas, y en otros tantos huesos. Cuando se recuperó, le enviaron de vuelta al campo de detención de Sde Teiman.




