
La decisión de Estados Unidos de suministrar $20 mil millones en armas a Israel un día después de anunciar el despliegue del segundo grupo de ataque con portaaviones a la región representa un paso más hacia una guerra regional en Oriente Próximo. Respaldado por toda la burguesía, el Gobierno de Biden está decidido a librar un conflicto catastrófico contra Irán, que percibe como un frente más del estallido global de violencia imperialista contra sus rivales, que solo puede ser detenido mediante la movilización política independiente de la clase obrera internacional.
Esta es la conclusión ineludible del armamento siendo vendido. Después de facilitar el genocidio de Israel en Gaza durante más de 10 meses, el Gobierno de Biden planea entregar más de 50 aviones de combate F-15, misiles aire-aire avanzados de mediano alcance, municiones de 120 mm para tanques, morteros altamente explosivos y vehículos tácticos. Se prevé que la entrega de la flota completa de aviones demore cinco años en completarse.


