
Argelia acaba de renunciar definitivamente a su propósito de unirse al grupo de países Brics. Este cambio de rumbo se produce después del rechazo de la candidatura argelina durante la cumbre de agosto del año pasado.
La decisión refleja la frustración del gobierno argelino por lo que perciben como un proceso de selección incoherente y politizado. En Argel califican la política de ingresos como absurda y su exclusión como una “incoherencia flagrante, tanto en el fondo como en la forma”, subrayando que el país está “mucho mejor que varios países admitidos en la organización”.
El resentimiento argelino cristaliza en torno a las sospechas de manipulación del proceso de admisión. La integración en los Brics estaría guiada por consideraciones políticas y no por criterios económicos objetivos.








