

Hola amigas y amigos. Todavía vivo.
Queridas y queridos lectores, hace mucho tiempo que no doy noticias, y os ruego que me perdonéis. Sé que os habéis inquietado y que echáis de menos la información sobre Gaza. Tuve algunos problemas de salud, pero luego, no sé por qué, no volví a escribir. Sabah, mi esposa, me preguntaba a menudo: «¿Por qué no escribes? El problema es que no tenía respuesta. Durante más de un mes, viví con un cerebro que quería hablar de todo, y un corazón saturado de dolor y tristeza que no quería hablar. Tal vez este genocidio que no ha cesado durante tres años, estas catástrofes y masacres diarias, este estrés permanente pesaban demasiado.





