mpr21 Redacción

En Europa nos hemos habituado a la censura hasta tal punto que ya no nos damos cuenta de que los canales rusos, como RT y Sputnik, llevan ya casi tres años censurados.
A los periodistas, que se creen estandartes de la libertad de expresión, no parece importarles, e incluso los jefecillos lo ven bien porque pueden decir las falsedades que les de la gana sin que nadie les replique.
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