Gustavo Duch 1/05/2025
Si analizamos la vida rural y las economías campesinas podemos rescatar alternativas que tienen poco de capitalismo

Imagen de un área rural en la provincia de Pontevedra. / Gabriel González
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El profesor había puesto un examen de gramática a su alumnado y les dijo: “Los alumnos que vayáis acabando podéis entregar la prueba y salir al recreo”. Tras observar que Lucía no se levantaba, aunque claramente ya había terminado, le preguntó por qué no lo entregaba y salía a jugar. “Es que usted dijo ‘los alumnos”, contestó Lucía. “Claro, ya sabes –le replicó el profesor– que en la categoría de alumnos se incluyen tanto los chicos como las chicas”. En la clase siguiente, después del recreo, el profesor de gimnasia hizo una petición: “Levantad la mano los chicos que queráis formar parte del equipo de fútbol”. Y Lucía, a la que le apetecía mucho practicar ese deporte, levantó la mano. Pero este segundo profesor, aún más enfadado, le dijo: “¿En qué no he sido claro? El equipo de fútbol es solo para chicos”.






