Surrealismo político-policial: insolidarios, insensatos y poco profesionales

Fuente:  Iniciativa Debate/Pepito Grillo                                                           

Lo que ocurre en este país da como para hundirse en una depresión y no recuperarse jamás, o de tan extremo e irrecuperable, en realidad da para descojonarse y no parar. Porque vamos a ver si obviando que la estupidez mayúscula de unos y el descaro de los otros sea la explicación, cómo se comería esto:

Claro que lo saben, porque aunque no es un colectivo que brille por su criterio sino precisamente por la conveniente ausencia del mismo, para lo que quieren sí están espabilados, como por ejemplo para sentirse coyunturalmente legitimados para pedir más dinero a pesar de que no se trata de profesionales especialmente mal remunerados, y a pesar también de hacerlo en un momento en el que otros profesionales del sector privado, pensionistas y diferentes sectores del funcionariado sí han visto y siguen viendo congelados sus salarios y perdiendo poder adquisitivo a marchas forzadas. Y entonces, ¿qué hostias hacen manifestándose junto al pepero Xabier García Albiol o los socios del Gobierno, Rivera y Arrimadas, y además en Barcelona y no en Madrid?

Pues muy fácil: porque la explicación sí es, sin ninguna duda, la que he querido obviar al principio. Estos muchachos y muchachas son tan fanáticos como extremadamente limitados, y no son capaces siquiera de comprender que todo ese patriotismo suyo tan pepero, tan egoísta, tan vacío de contenido y repleto de estupidez, sentimiento y fe, hace descojonarse a todos esos mercenarios politizados que están acompañándoles en sus manifestaciones siendo que, en el colmo del surrealismo, se trata de aquellos contra los que se manifiestan, y por tanto los mismos que mañana podrían aprobar sus reivindicaciones, y que no lo harán, porque es imposible que viendo lo que son capaces de tragar y actuar, y ante su extraordinaria incoherencia, alguien les tome en serio.

Si Buñuel levantase la cabeza no podría creer hasta qué nivel es capaz de elevar el papanatismo el españolito profundo. Y no solo el que se manifiesta, sino también todo aquel que asistiendo a este espectáculo dantesco no se ha llevado las manos a la cabeza.

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