La desbandá Málaga-Almería: la carretera de la muerte

Fuente:   https://forocontralaguerra.org/Fran Carrillo @Fran_J_C_P_ / https://queridxscamaradas.wordpress.com/                                                   8 FEBRERO, 20188 FEBRERO, 2018

desbandá1En las elecciones de Noviembre de 1933 resultó elegido por Málaga el primer diputado del PCE: Cayetano Bolívar. Cayetano había viajado a Alemania a cursar un doctorado de medicina y a su vuelta se afilió al PCE y montó una clínica, siendo conocido como “el médico de los pobres”. En 1930, fue detenido en la huelga general malagueña apoyando a los trabajadores portuarios. Ante las incesantes detenciones, Cayetano decidió viajar a La Villa de Don Fadrique, único municipio con un alcalde comunista por entonces: Luis Cicuendez. Pero también allí, tras otra huelga, fue detenido y preso en la cárcel de Toledo, donde se dedicó a traducir obras de Marx y a dar charlas de marxismo-leninismo a sus camaradas también encarcelados.

El PCE, para que consiguiese inmunidad y saliera de la cárcel, decidió presentarlo para dicha candidatura de 1933 con éxito, siendo además reelegido en 1936 ya como diputado del Frente Popular. Por esas fechas, ya se conocía a Málaga como “la roja”, debido a la importancia que los movimientos comunistas y anarquistas iban adquiriendo, cosa que al gobierno republicano no hacía ninguna gracia y al que luego, quienes lo vivieron en sus carnes, achacaron deslealtad por la falta de aprovisionamiento, sobre todo en armas y munición, pues los más de diez mil milicianos que defenderían Málaga apenas contaron con 8.000 fusiles, dándola el gobierno por perdida antes siquiera de combatir.

Unos meses después se produjo el golpe militar del 18 de Julio. En un principio, las milicias obreras detuvieron el golpe, pero poco a poco las distintas ciudades andaluzas fueron cayendo ante los fascistas, quedando rodeada Málaga, que había ido recogiendo gente de las provincias caídas, con una única vía de escape hacia Almería, que resistía también: la carretera Málaga-Almería, Carretera de la Muerte, que recorre el litoral del sureste andaluz.

El 17 de Enero de 1937, Queipo de Llano, quien ya lanzaba mensajes de radio para los malagueños tales como “esperad a que llegue en 10 días, me sentaré a tomar una cerveza y por cada sorbo caerán 10 de los vuestros…”, lanzó una ofensiva sobre Marbella desde el Oeste y sobre Alhama desde Granada en las que encontró poca resistencia y que provocó un nuevo éxodo de la provincia malagueña hacia su capital, que ya se veía asediada incluso por nueve batallones de camisas negras (unos 10.000 fascistas italianos).

A principios de Febrero, el 3, se produjo el asedio definitivo por las fuerzas golpistas y africanas a la capital desde Ronda, y el 6, los fascistas italianos tomaron Ventas de Zafarraga, donde podían controlar la carretera a Almería desde sus montes, pues ese día se había ordenado la evacuación de la ciudad y sabían que sólo podrían huir por esa ruta. Un día después, los camisas negras ya controlaban los suburbios malagueños y al siguiente, el 8 de Febrero, tras 6 meses de resistencia, Málaga quedó bajo control golpista. El diario El Centinela describía Málaga esos días como una carnicería con olor a carne quemada y fascistas tiroteando por las calles. Según datos del entonces cónsul estadounidense en Málaga, sólo en la primera semana son fusiladas más de 4.000 personas y otras 18.000 hasta que abandona Málaga en 1944.

Desbandá2Unas 200.000 personas se habían apresurado a huir sin apenas pertenencias en una hilera humana de 30 kilómetros, buscando su salvación a través de una carretera que los fascistas ya tenían controlada desde Torre del Mar para masacrarlos como ordenó Queipo de Llanos con los ataques de la fuerza aérea alemana e italiana y los tanques de artillería y buques de guerra españoles Baleares, Canarias y Almirante Cervera, que bombardeaban desde la costa, ya sobre la población, ya sobre los montes para provocar desprendimientos sobre ella. Sólo la escuadrilla republicana del aire “España” intentó defender la retirada de los huidos sin éxito. Además, los exiliados vieron cómo casa por casa, pueblo por pueblo, les cerraban las puertas y les rechazaban toda ayuda por miedo a las represalias fascistas, llegando incluso a sumarse muchos a su paso. Se calcula que entre los que murieron y los que volvieron, muchos para morir también, llegaron a Almería unas 50.000 personas, donde ya hacinados en el puerto de Almería, sufre un nuevo bombardeo el 12 de Febrero.

Ya el 9 de Febrero, Queipo de Llanos dejó otra de sus fatídicas intervenciones en radio: “Un parte de nuestra aviación me comunicaba que grandes masas huían a Motril. Para acompañarles y hacerles huir más aprisa, enviamos a nuestra aviación, que los bombardeó incendiando algunos camiones…”
Tan descarnados fueron los acontecimientos que la prensa internacional se hizo eco:

NormanBethunePlacaNorman Bethune, un médico canadiense miembro del Socorro Rojo Internacional, decidió viajar hacia Málaga con sus ayudantes y una unidad de transfusión de sangre aunque sólo pudo llegar hasta Motril, salvando a centenares de personas. Escribió el relato El crimen de la carretera Málaga-Almería:

“Lo que voy a contaros es lo que yo mismo vi, la más terrible evacuación que hayan visto nuestros tiempos. Imaginaos 150.000 hombres, mujeres y niños que huyen a una ciudad situada a 200 kilómetros. Y este camino, encajonado entre los altos picos de la Sierra Nevada, cortado en sus mismos tajos, sube y baja, desde el nivel del mar a las montañas. Tienen que caminar… y caminan tambaleándose, tropezando, rasgándose los pies en los pedernales del camino polvoriento…”.

También declaró en The New York Times: “Contamos 5.000 menores de 10 años, muchos de ellos descalzos.(…) Cómo elegir entre un niño muriendo de disentería o una mujer con un recién nacido en sus brazos”.

En el periódico británico The Manchester Guardian también se reflejó: “Nadie creyó que el éxodo voluntario iba a adquirir el carácter de un cataclismo humano desconocido en la historia de Europa. El camino se tornó un infierno bombardeado por los barcos fascistas españoles y los aviones italianos y alemanes.(…) Pronto el camino quedó cubierto de muerte”.

Arthur Koestler, corresponsal del Daily Worker escribiría en su libro Dialogue with the dead: “El río de refugiados se dirige a una trampa mortal. La carretera está todavía abierta, pero bajo el fuego de los barcos de guerra y de aviones que ametrallan a los refugiados. Nada puede ya detener al río: fluye y fluye, y se alimenta sin cesar de los arroyos del miedo”.

Pero este hecho quedó borrado de la memoria de España. Ni al franquismo le interesó nunca que se conociera su mayor atrocidad (tal es así que el mero hecho de haber sido un huido de la desbandá podía llevarte a una cuneta), ni los republicanos querían recordar que habían abandonado Málaga al fascismo. Famosa es la frase atribuida a Largo Caballero, pese a su intento por desmentirlo, ante las constantes peticiones de ayuda de Cayetano Bolívar: “Ni un fusil ni un cartucho más para Málaga”. Cayetano, tras una campaña de Largo Caballero que intentó procesarle por la pérdida de la ciudad y que fue rechazado por ser minoría el PSOE, huyó, pero fue detenido en Baza ya por los franquistas y fusilado en la cárcel de Granada el 4 de Julio de 1939.

77 días después de aquél 8 de Febrero de 1937, se produjo el bombardeo de Gernika, que eclipsó por completo a nivel mediático a La desbandá. Paradójicamente, según el crítico de arte Alain Moreau, el propio Picasso contribuyó, intencionadamente o no, al olvido de La desbandá. A partir de un boceto de Picasso firmado y fechado en 5 de marzo de 1937 (entre La desbandá y Gernika), y de otros dibujos de composición similar, Moreau piensa que debió ser casi irresistible para Picasso tornar la masacre de La carretera de la Muerte en el ya por entonces archiconocido bombardeo de Gernika, dejándose influir más por sus ruinas que por una senda de cadáveres que se calculan a miles.

Como fuese, ya es hora de que la carretera Málaga-Almería, La Carretera de la Muerte, sea recorrida con dignidad y pase a ser conocida como Sendero de la Memoria, como recoge la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía. La tránsfuga consejera de Cultura, Rosa Aguilar, ya lo puso el año pasado en valor; sólo espero que, cuando se produzca, no quede en un nombre y sea un símbolo antifascista, que sea ese largo sendero de memoria, reparación y justicia que aún debe recorrer este país para que sus heridas puedan cerrar y cicatrizar algún día. Y es que, por más que ladren, no se reabre lo que no se ha cerrado.

Pasaron. Exterminaron. Pero nunca lograrán ni olvido ni perdón.

Fran Carrillo @Fran_J_C_P_ 

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