¿Y el coñazo del desfile?

Fuente: Iniciativa Debate/Pepito Grillo                                                                  1

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Las cosas claras. Mariano es tan patriota como yo, y tan creyente como los cardenales o yo mismo. O como el exministro de Interior, Fdez. Díaz, que dice que vio a Dios en Las Vegas y desde entonces besa cruces. Y es que con tanta lucecita y tanto colorín puedes acabar viendo cualquier cosa, sí, hasta a Elvis. En el desfile de las fuerzas armadas y esquilmadas te puede pasar lo mismo, que hasta veas algo parecido a un ejército y a ‘la patria’ reflejada en él y sus chanchullos. O si estás un poquito menos espabilado y te dedicas a agitar banderitas como si tuvieras algún problemilla intelectual o cognitivo, puede que hasta disfrutes con la marcialidad de la cabra y los aguerridos peludotes que la siguen.

Por esto mismo, que nadie, excepto los de las banderitas, las señoras con moño y los del ‘unga-unga’, vaya a creer que por mucha exaltación patriotera que marque el guión de este año, al pobre Mariano le va a parecer que el desfile de hoy es menos coñazo que los previos. Seguro que sigue considerándolo “todo un planazo” que es como lo describió con ironía tras tildarlo de coñazo aquel 11 de octubre que se despistó con el micrófono.

Todas estas ridiculeces, que efectivamente son un auténtico coñazo, se pensaron en su momento para impresionar a otro tipo de sociedades. Y parece que en parte siguen funcionando. De todas formas tampoco vayamos a creernos muy listos los que pasamos de estos circos, porque en el mundo del espectáculo hay diversión y/o entretenimiento para todos los públicos.

Hay otros que nos distraemos con empates a 1515 votos y diferencias imposibles en los sondeos a pie de urna. Que tenemos a una policía que no se entera de nada y queda como el culo, y a la que, en la época del control digital le cuelan no solo millones de papeletas y miles de urnas sino una secuencia de escapismo a lo 007 de Roger Moore, con puente, cambiazo y todo lo demás. Y tenemos hostias a mansalva a gente pacífica y de toda edad y condición, y esto sí es de verdad, pero es que nunca les ha importado imprimir verosimilitud sobre nuestras costillas.

Tenemos a patriotas unicejos que odian muy fuerte a la mínima que se les agite un poco, y que pegan igual de uniforme o de calle, en Madrid, Barcelona, Valencia o Murcia. Tenemos un FAQS que invita la noche anterior al gran día al portador del relato y las siete plagas (virgencita, virgencita), y al día siguiente a un héroe que acaba resultando el vencedor… pero solo del relato. Tenemos caras de auténtica decepción. Tenemos a ‘radicales’ muy enfadados pero muy responsables, no vaya a ser que el pueblo, que está bastante encabronado, decida pedir responsabilidades. Tenemos una reforma constitucional en ciernes, que va para largo y nos va a entretener un montón, y tenemos un poco de teatro judicial, corrupción a raudales, y también a los que se gastaban el dinero de una fundación para niños con cáncer en menaje del hogar, viviendo actualmente como reyes en Suiza y yendo a fiestas extraordinarias.

Y tenemos mucho más, pero ninguna mejora a la vista. Solo espectáculo y progresión de la regresión, pero en plan comedia de enredo, que siempre es más entretenido.

¿Y el coñazo del desfile? Pues eso… un planazo.

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