Que la “no confesión” de José María García no pase desapercibida

Fuente: Iniciativa Debate/Pepito Grillo                                                             

Hay que ver lo rápida que es la justicia de este país cuando quiere serlo. Y si se trata de desactivar una bomba nuclear, por cuanto toca a una vaca sagrada (menor) de la oligarquía, entonces ya es la leche. Un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo.

La secuencia de los hechos es la siguiente…

El periodista José María García, siempre tan dado a mostrarse como eje de rotación del universo, confiesa ante Jordi Évole en el último programa Salvados que él ha asistido a la compra de políticos por parte de alguien “importantísimo”.

 Es obvio que García se refiere a Villar Mir, pero por si faltaba alguna evidencia irrefutable, resulta que no hay en España ningún otro exministro que sea o haya sido propietario de una empresa de construcción con más de 30.000 empleados.

El caso es que, a raíz de esta confesión, García es citado ipso facto por el juez Manuel García Castellón en el marco de la investigación del caso Lezo, y el avezado periodista se presenta ayer mismo ante el citado juez –apenas unas horas después de haberse emitido el programa– para desfacer agravios.

Ya reunidos, García Castellón inquiere al otro García acerca de sus declaraciones acusatorias y el periodista no duda retractarse por más vergonzoso que resulte hacerlo: “No he dado ningún nombre y la deducción de Villar Mir es una deducción de Jordi Évole”, afirma. Ahí queda eso.

Por supuesto, el juez, ese mismo juez que ha hecho desplazarse a un afamado periodista hasta su juzgado por la vía de urgencia, pero que es una persona muy confiada, acepta gustoso la ‘no-explicación’ del García periodista, y cierra así el luctuoso capítulo del día en el que ‘butanito’ acusó al multi-encausado marqués de Villar Mir, amigo íntimo del emérito rey y suegro del igualmente íntimo  compiyogui*  de los nuevos reyes, de haber comprado políticos. Y hasta aquí el relato del caso de los García’s.

Qué pena dan estos pobres empresarios que tienen que pasar por caja para poder alimentar a esas 30.000 menesterosas bocas obreras, ¿verdad? Porque todo esto no lo hacen para enriquecerse ellos, ni para eliminar competencias indeseadas, ni para poder hinchar presupuestos y así expoliar el erario público a costa de nuestro sufrimiento. No, no seamos desconfiados, lo hacen por esa inmensa humanidad que les caracteriza.

Por eso mismo, para que no tengan que morir más gatitos cada vez que los pobres magnates tienen que pasar por la caja de los políticos corruptos, firmemos esta importante petición disuasoria de la corrupción, y todos seremos más felices:


*Permítaseme un segundo excursus al extenderme con el compiyogui Javier López MadridPero es que me parece importante recordar que es el mismo compiyogui que recibe hace un par de semanas un espaldarazo y un aviso a navegantes jueces por parte de su amigo Felipe VI ‘el preparado’ al ser elegido para acompañar a su gloriosa majestad a la cumbre de Davos a pesar de estar acusado de, entre otras muchas causas de corrupción, también por mandar apuñalar a una mujer a la que previamente acosaba (la doctora Pinto).

Pero esto es lo que hay, y lo demás merde, que diría su amiga Letizia reina.

¡Vivan los reyes!

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