Por qué estadounidenses no deberían apoyar política exterior de EE.UU. ciegamente

Fuente:  https://forocontralaguerra.org/https://es.sott.net/Chris Kanthan/Sott.net                                                                                                                jue, 13 jul 2017 19:44 UTC

He aquí por qué los estadounidenses no deberían apoyar la política exterior de EE.UU. ciegamente

Los estadounidenses debaten enérgicamente las cuestiones internas, pero rara vez cuestionan las políticas exteriores de Estados Unidos. Esto se debe en parte a que los principales medios de comunicación y los políticos están de acuerdo en política exterior y utilizan puntos de conversación idénticos y simplistas. Además, y gracias a nuestro terrible sistema educativo y a los medios de entretenimiento, los estadounidenses son apáticos o están muy mal informados sobre la historia y los asuntos mundiales. La ilusión es que siempre estamos luchando para difundir la libertad y la democracia o para derrotar a un régimen maligno (en algún lugar del que la mayoría de los estadounidenses no saben nada)Sin embargo, he aquí las razones verdaderas por las cuáles las élites fabrican guerras y por qué debemos desafiar su propaganda.

Las guerras dejan enormes ganancias 

La primera característica de nuestra política exterior es el gasto de billones de dólares en el ejército, guerras y 800 bases militares en todo el mundo. Este apetito insaciable del complejo de seguridad militar contribuye a nuestra insostenible deuda nacional. Este año, Estados Unidos gastará $ 500 mil millones en pagos de intereses solamente. Eso significa 20 muros para los partidarios de Trump y, si usted es un progresista, la asistencia de salud de primera clase gratuita para 50 millones de estadounidenses.

¡El Congreso asigna más dinero para la “defensa” que casi todos los otros países del mundo combinados! La mitad de ese dinero va a los contratistas militares privados que se benefician de lo que equivale a un sistema de bienestar social masivo. Esto también crea un ciclo de retroalimentación sin ética donde los contratistas devuelven parte del dinero a los políticos. A diferencia de un mercado libre, muchos contratistas de defensa gozan de monopolios independientemente de su desempeño. Por lo tanto, gastamos $ 1.5 billones en aviones de combate F-35 que no pueden suministrar suficiente oxígeno para los pilotos; o qué hay de los azotados nuevos buques de combate de la Marina que repetidamente se descomponen. Es alucinante que el Departamento de Defensa nunca haya sido auditado y no pueda rendir cuenta de 10 billones de dólares desde 1996 (es decir, la mitad de nuestra deuda nacional).

¡Con el dinero que hemos gastado sólo en la guerra de Afganistán, podemos pagar la mayor parte de las deudas estudiantiles de los jóvenes estadounidenses! ¡Cada soldado de EE.UU. enviado a Afganistán le cuesta a los contribuyentes de impuestos $2 millones de dólares! ¿Por qué? Denle las gracias a los contratistas militares privados que estafan al gobierno al cobrarle demasiado y engañarlo de diversas formas. Por ejemplo, un contratista cobró $8,000 dólares por partes de reemplazo que cuestan $450; ¡otro cobró $900 por algo que cuesta $7! A veces los soldados y los oficiales también son pillados en sobornos y esquemas de retribución.

Hemos gastado más dinero en la “reconstrucción” de Afganistán que en el Plan Marshall que reconstruyó Europa después de la Segunda Guerra Mundial. ¡Guau! ¿Erradicamos la pobreza y el extremismo, construimos escuelas y hospitales y convirtimos a Afganistán en un paraíso? Bueno, el 40% del país está ahora bajo el régimen de los talibanes, la producción de opio está en niveles récord, el Estado Islámico está creciendo y el 72% de los adultos todavía no sabe leer ni escribir. Pero todo está bien, porque la verdadera razón por la que estamos allí podría ser garantizar un acceso sin restricción a los minerales raros de la tierra.

Las tensiones y el terrorismo también significan ganancias 

Si las guerras son los proyectos de negocios más rentables, entonces la amenaza de las guerras y el terrorismo son los segundos más rentables. La Guerra Fría original significó una carrera armamentista enorme; y la actual hostilidad contra Rusia significa decenas de miles de millones de dólares gastados en escudos antimisiles y el despliegue de tropas y armas a lo largo de la frontera rusa. El terrorismo es también una bendición para la industria de seguridad nacional. Envíe a a Europa unos pocos millones de jóvenes migrantes no aprobados y poco preparados, procedentes de países devastados por la guerra, y luego simplemente esperen. La gente y los gobiernos pronto pedirán más policías, armas más letales y más vigilancia.

El Estado Profundo promueve el miedo y el odio 

Los estadounidenses pusieron a los militares y a las agencias de inteligencia en un pedestal. Fracasos como las declaraciones sobre las armas de destrucción masiva de Irak no han afectado la fe de las personas en el estado profundo. Cuando la CIA dice, “Rusia hackeó a la Convención Nacional Democrática”, o “Putin personalmente dirigió el hackeo,” …la gente no pregunta: “¿Dónde está la evidencia?”

Hace algunos meses, el Departamento de Estado mostró una foto de satélite de una prisión siria de 2015 y proclamó: “En esta parte del techo se está derritiendo la nieve. Por lo tanto, ¡esto debe ser un crematorio! Lo que también quiere decir que aquí es donde el malévolo Assad quema a los prisioneros que fueron torturados hasta la muerte!” Esta salvaje imaginación y absurda teoría de la conspiración debió haber sido suprimida. Sin embargo, basándose en esta demencia, el Congreso pasó nuevas sanciones en contra de Siria. Si los estadounidenses continúan siendo tan crédulos, perderán el derecho a quejarse de las guerras perpetuas.

Si lo único que tienes es un martillo, todo parece un clavo 

Estados Unidos parece haber perdido sus habilidades diplomáticas. Como el mono alfa que se pasa el día entero golpeando a los otros monos machos, las élites de Washington gastan demasiado tiempo contemplando cambios de régimen, sanciones y bombas. Para resumir las políticas recientes de EE.UU.: demonizar a Rusia, intimidar a China en su propio patio trasero (el sur del Mar de China), destruir Libia, bombardear Yemen, bombardear Afganistán, bombardear Irak, enviar terroristas a Siria, para luego bombardear a los terroristas que armamos, instigar una revolución de color en Venezuela, y amenazar con aniquilar a Corea del Norte. Tristemente, nada de esto hace a Estados Unidos un lugar más seguro, más pacífico o más próspero.

Un buen ejemplo de crecimiento pacífico puede verse en China en décadas recientes. Sin invadir un solo país, el PIB de China creció 55 veces desde 1980. En África, China ha construido miles de kilómetros de caminos y vías de tren, hospitales y edificios, y docenas de presas hidroeléctricas que proveen electricidad a decenas de millones de personas. Ese es un enfoque en el que todos ganan a través de la diplomacia, la economía y el comercio.

¿Esparciendo libertad o libertonto? 

Nunca ha habido un momento en la historia en que las élites poderosas se reunieran y dijeran, “Deberíamos de hacer planes de acuerdo a las opiniones populares de las masas.” A veces las élites se ven forzadas a ceder al populismo, pero su verdadera meta es darle forma a las opiniones de las masas para que la gente pida lo que las élites quieren. Por lo tanto, es extremadamente tonto pensar que EE.UU. algún día querría la verdadera democracia y libertad en otros países. Por ejemplo, si 51% de japoneses o saudíes quisieran que las bases militares fueran retiradas de sus países, ¿accedería EE.UU.? Por supuesto que no. Ni siquiera ocuirriría si 90% lo demandara.

Los globalistas rechazan la democracia de inmediato cuando va en su contra. ¿Votó el 95% de los habitantes de Crimea por unirse a Rusia? ¡Inválido! ¿Se oponen los europeos a la constitución de la UE? Bueno, ¡cancelen el referendo! ¿Votaron 61% de los griegos en contra de la austeridad? ¡Ignórenlo! Esa es la realidad. Así que cuando los globalistas mataron a Gaddafi, intentaron derrocar a Assad, o montaron un golpe de estado en Ucrania, los estadounidenses deberían haber cuestionado los verdaderos motivos.

La mayoría de estadounidenses no saben o no quieren saber que el gobierno de EE.UU. ha montado golpes de estado y cambios de régimen – a veces a través de asesinatos – más de 80 veces en otros países desde la Segunda Guerra Mundial. (Por cierto, el primer golpe de estado exitoso de la CIA fue en 1949 y fue en… ¡Siria!). Se trata de instalar marionetas y mantener la hegemonía global de EE.UU., no de libertad ni de democracia.

Intereses corporativos 

El factor primordial en la política exterior de EE.UU. es el complejo bancario-corporativo. Primero, cada país debe ser parte del sistema global bancario. Una vez que se controla el suministro de dinero, se controla prácticamente todo lo demás. Luego sigue el dominio de los medios de ese país, la agricultura (usen nuestras semillas genéticamente modificadas), comida (compren nuestra comida procesada), medicina (dependan de nuestra industria farmacéutica) y tecnología (para que podamos espiarlos). Si el país tiene recursos naturales, tienen que venderlos por centavos; si tienen gente pobre, deben trabajar para compañías como Nike, Starbucks y Calvin Klein. Ninguna de estas políticas de explotación ayuda a otras naciones, ni tampoco al 99% de los estadounidenses.

El General Smedley Butler explicó esta intersección de corporaciones y el ejército en 1933: “La guerra es un fraude.”

Hegemonía global 

Conquistar al mundo ha sido el sueño de los poderosos por más de 2.000 años. Desde Alejandro Magno hasta los imperios romano/español/británico, los métodos eran obvios y toscos. El imperio moderno bancario-corporativo es sutil y complejo. Estados Unidos y la UE son sólo los dos cuarteles de la nueva clase de élites despiadadas que sueñan con la hegemonía global. Cada conflicto y guerra que se nos pide apoyar se basa en una meta táctica o estratégica de estos amos del mundo. A veces, los conflictos son iniciados astutamente a través de guerras sustitutas. Por ejemplo, EE.UU. utilizó revoluciones de color en Georgia y Ucrania para instalar a marionetas de gobierno y voltearon a esos países en contra de Rusia; en Siria, EE.UU. organizó una coalición de Arabia Saudita, Catar y Turquía y los utilizó para tratar de derrocar a Assad. Estas son acciones totalmente inmorales e ilegales. Así que debemos aprender a cuestionar en lugar de reaccionar cuando las élites y los pericos de los medios corporativos demonizan a un país o a un líder.

¿Quiere esto decir que deberíamos instintivamente oponernos a todos los conflictos y guerras? No en lo absoluto. Sin embargo, si los suficientes estadounidenses son inteligentes y están conscientes, podemos evitar conflictos innecesarios y guerras destructivas y crueles. Como ejemplo, cuando gritan, “¡El carnicero Assad mata a su propia gente!”, usted puede decir, “Okay, ya dejen de ser tan dramáticos. Quieren derrocar a un gobierno, lo entiendo. Déjenme investigar un poco para averiguar sus verdaderos motivos.” ¿Es más divertido hacer tal investigación que, digamos, ir de vacaciones? No, pero si podemos arreglar la política exterior descompuesta, más estadounidenses tendrán más dinero para ir de vacaciones a más países en un mundo más pacífico.

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Chris Kanthan (Profile)

Chris Kanthan es un autor de San Francisco, y escribe sobre política, asuntos mundiales, alimentos y salud. Le encanta viajar y ha estado en 35 países de todo el mundo. Síguelo en Twitter: @GMOChannel y su blog:
https://worldaffairs.blog/

Chris es también el autor de “Deconstructing Monsanto” (“Deconstruyendo a Monsanto”), disponible en Amazon.

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