¿Muerte de Podemos?

Fuente: Iniciativa Debate/ Juan Carlos González Caldito
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Fotografía de Adolfo Lujan Apoyo de los simpatizantes de Podemos tras los resultados de las elecciones de junio de 2016

Los presupuestos generales que PSOE y Podemos quieren sacar adelante parece que al final no se van a aprobar. Según fuentes de Podemos“sin presupuestos no tiene sentido prolongar esta agonía”, por lo que se avecinan una elecciones generales que, de hecho, ya deberían haberse anunciado hace tiempo. Han pasado casi cinco años exactos de la fundación de Podemos, cinco años que han servido para ilusionar a la gente, cierto, pero también para defraudarla. Tal es el fraude que incluso para muchos Podemos ha, prácticamente, muerto.

Lejos quedan aquellos días del asalto a los cielos y de devolver el poder de las instituciones a la ciudadanía, y si bien muchos dirán que gracias a Podemos se ha subido el SMI, una medida imprescindible llevada a cabo gracias a Podemos porque sin ellos la presión que ha sentido el PSOE no hubiera existido, lo cierto es que atrás han quedado peticiones e ideas de Podemos tan o más importantes como la subida de los sueldos. Y es que la política no acaba sólo en las medidas económicas, sino que va mucho más allá.

Por todos es sabido que el PSOE está gobernando, en gran medida, gracias a Podemos, y que en gran medida de Podemos depende que se convoquen elecciones o no. Pero las encuestas son cada vez más negativas para PSOE y Podemos, especialmente éste último, por lo que buscan a toda costa evitar unas elecciones. También el PP sufre una enorme caída, según las encuestas, pero no sus ideas. De ahí que los únicos victoriosos en las encuestas sean la extrema derecha de Ciudadanos y VOX. Tal vez este sea el motivo por el que Podemos no está apretando lo debido a PSOE, pero su dejadez está haciendo que se permita todo lo que la Plaza del 15M denunciaba: acabar con el régimen bipartidista del PP y del PSOE. Y sí, es cierto que PSOE no gobierna, esta vez, con PP, pero a parte de todas la medidas del PP que todavía no se han tocado – Ley Mordaza, la Reforma Laboral o el secuestro del barco Open Arms, entre otras –, siguen existiendo cuestiones que van de la mano de PP.

La debilidad del PSOE debería ser aprovechada, en mi opinión, por quien vino a sacar al PPSOE de las instituciones y asaltar los cielos para devolver dichas instituciones a la ciudadanía, pero lejos de eso se mantienen impávidos ante la derechización constante del PSOE. Así, por ejemplo, el pasado junio Podemos seguía defendiendo el derecho de autodeterminación y la celebración de un referéndum para Catalunya, argumentando Pablo Iglesias que hay que terminar con la excepcionalidad, con las cárceles y la judicialización de la política. Sin embargo, el gobierno de Pedro Sánchez ya ha dicho que nunca va a aceptar el derecho de autodeterminación. Y no sólo eso, sino que el PSOE cede a la presión de la ultra derecha española cerrándose en banda ante cualquier diálogo con la Generalitat de Catalunya. Frente a la negativa de diálogo por parte del PSOE y la búsqueda de una salida democrática y dialogada como puede ser un referéndum, Podemos no hace nada. Ni siquiera la figura del “relator”, una persona que medie o coordine las conversaciones del Ejecutivo con la Generalitat de Catalunya, ha sido mantenida por el gobierno de Sánchez. Ni hablar de autodeterminación, pero parece que ni hablar tampoco de diálogo.

En su ADN, Podemos dice llevar el republicanismo. De hecho, el pasado mes de julio Alberto Garzón (IU), del grupo Unidos Podemos, impulsó una comisión en el Congreso para investigar las finanzas del rey emérito, y en el debate, Ione Belarra, portavoz adjunta de Unidos Podemos en el Congreso, argumentó que “los ciudadanos de este país se merecen saber si el rey emérito es o no un defraudador, si tenía testaferros y si tiene cuentas en Suiza compartiendo testaferros con la trama Gürtel”. No obstante, la comisión no pudo llevarse a cabo, básicamente porque el PSOE, junto con PP y C’s, votaron en contra de investigar Juan Carlos de Borbón. Todo quedó en una intentona que Podemos no le ha hecho pagar de ninguna manera al ejecutivo de Sánchez.

Venezuela está viviendo un intento de golpe de estado continuo perpetrado con la connivencia y apoyo de países poco importantes como EE.UU, Brasil, España o Francia. De hecho, cuando Guaidó se autoproclamó presidente de la república venezolana, sin que haya sido elegido, ya no sólo por los ciudadanos, sino tampoco por los diputados, poco tardó el ejecutiva de Sánchez en lanzar un ultimátum al elegido democráticamente presidente Maduro, como bien dijo el expresidente Zapatero en 2018. Una irresponsabilidad por parte de cualquier gobierno autodenominado democrático, como bien defendió el diputado de Podemos Pablo Bistunduy, porque a parte de apoyar un gobierno no elegido democráticamente, ¿qué solución hay ante un ultimátum excepto un conflicto bélico? Lo de Venezuela es grave, y para nada es esto una defensa del gobierno de Maduro, sino una defensa a la democracia: ¿qué legitimidad tiene cualquier país a reconocer a un presidente no electo? ¿Acaso podemos aceptar el precedente de derrocar un gobierno, por muy contrario que seamos pero elegido democráticamente como dijo el expresidente Zapatero? Y ante todo esto, Podemos se lo mira de lejos, como si las formas antidemocráticas y nada respetuosas de Sánchez no fueran consentidas por Podemos y no tuvieran repercusiones para venezolanos, pero también para españoles.

Sin embargo, uno de los temas más delicados son los presos políticos. Como hemos podido ver en las últimas semanas, y meses, el gobierno catalán de ERC y PdeCAT ha pedido “gestos” del gobierno español como moneda de cambio de los presupuestos, pero dichos gestos no han existido. Si hubo uno, como el caso del relator, ya ha quedado descartado. Sin embargo, por gestos se entiende que, primero, el ejecutivo de Sánchez reconozca que el 155 fue un error, y segundo, la necesaria modificación de los criterios de la Fiscalía y la Abogacía del Estado, ambos aparatos directamente elegidos por el gobierno de turno. En un artículo que escribí hace unos meses, defendía que ERC no debía aprobar los presupuestos del PSOE, básicamente porque el PSOE no había hecho nada en favor de los presos políticos ni contra la represión a catalanes, pero además también defendía que PSOE tendría que elegir entre si la cuestión social pasaba por delante de la cuestión y el orgullo nacional o al revés. Finalmente parece que ha sido al revés y que ni los presupuestos se aprobarán, ni los presos políticos obtendrán la libertad, aunque activistas y premios nobeles se lo pidan al Estado español. Y de nuevo, Podemos se lo mirará todo impávidamente, viendo como la democracia se vulnera, como la bandera se sobrepone, y como los preceptos de la vieja guardia franquista se mantienen.

De seguir por esta vía de permisividad al gobierno de Sánchez a cambio de unos presupuestos, no sólo peligra la poca salud democrática del Estado español, sino también la propia existencia de Podemos. El partido que abanderó las demandas del 15M puede morir, no a causa de sus problemas internos, inherentes a todo partido, sino a su falta de coherencia con las ilusiones de una España republicana, de los pueblos y para la gente. La esperanza de asaltar los cielos se desvanece pero más vale ir a elecciones generales que permitir la deriva derechista del gobierno de Pedro Sánchez porque, como bien dice el refrán, quien a su hijo consiente va engordando una serpiente.

Juan Carlos González Caldito

Nacido en Igualada (Barcelona) en 1987, es licenciado en Filosofía por la Universitat Autònoma de Barcelona, becado Erasmus en la Université de Caen Basse-Normandie, magister en Filosofía teórica y práctica por la UNED, centrado en Historia de la Filosofía y Pensamiento Contemporáneo, y magister en Profesorado de Educación Secundaria en la Universitat de Barcelona. Especialmente interesado en la filosofía, historia y política moderna y contemporánea. También colabora en Infoanoia, prensa local de su ciudad natal, Mito Revista Cultural y Reflexiones Marginales Revista de Filosofía, así como en otras revistas filosóficas.

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